Abandono de perros en aeropuerto : piden revocar visa

Dos perros de trabajo junto a oficiales de seguridad aeroportuaria

Dos perros abandonados en el aeropuerto El Dorado de Bogotá desataron una ola de indignación en Colombia durante la primera semana de octubre de 2026. Sus dueños, una pareja extranjera, los dejaron solos antes de abordar su vuelo, sin comida, sin documentación y sin ningún tipo de acompañante. Las imágenes circularon en redes sociales en cuestión de horas, generando miles de comentarios furiosos y peticiones concretas de sanción.

Lo que ocurrió en El Dorado : los hechos del abandono

Los dos perros fueron encontrados en las instalaciones del aeropuerto El Dorado tras ser dejados allí deliberadamente por la pareja que los poseía. No se trató de un descuido ni de una emergencia imprevista : según testimonios recogidos por personal aeroportuario, los propietarios sabían perfectamente lo que hacían. Se fueron, y los animales quedaron solos en un espacio lleno de ruido, movimiento y estrés.

El episodio generó una reacción inmediata. Usuarios de redes sociales comenzaron a exigir medidas concretas contra los responsables, y la presión pública escaló rápidamente. La petición más repetida fue clara : revocar la visa de la pareja y judicializarla por maltrato animal. No bastaba con una reprimenda simbólica.

Este tipo de abandono no es un hecho aislado en Colombia. el maltrato animal en espacios públicos de Bogotá sigue siendo un problema recurrente que las autoridades investigan con creciente frecuencia, aunque la presión social sigue siendo el motor principal de muchas actuaciones.

Lo que diferencia este caso es el escenario : un aeropuerto internacional, con cámaras de seguridad, presencia de autoridades y miles de testigos potenciales. Abandonar animales allí no es solo un acto de crueldad, es también una imprudencia mayúscula.

Elemento Detalle
Lugar del abandono Aeropuerto El Dorado, Bogotá
Animales afectados Dos perros
Responsables Pareja extranjera con visa
Fecha del hecho Primeros días de octubre de 2026
Medidas exigidas Revocación de visa y judicialización

Las exigencias ciudadanas : revocar la visa y judicializar a los responsables

La reacción popular fue contundente y organizada. Miles de colombianos firmaron peticiones en línea exigiendo que las autoridades migratorias revocaran la visa de la pareja involucrada. El argumento es sencillo pero poderoso : quien entra a Colombia con una visa y comete un delito no merece seguir disfrutando de ese privilegio.

Pero la indignación no se quedó en lo migratorio. Muchos ciudadanos y organizaciones protectoras de animales exigieron también la judicialización penal de los responsables. En Colombia, la Ley 1774 de 2016 establece penas de prisión de 12 a 36 meses para quienes maltraten a animales, y el abandono con riesgo para la vida del animal puede encuadrarse perfectamente en esta normativa.

Las peticiones más frecuentes fueron :

  • Revocación inmediata de la visa de la pareja extranjera
  • Apertura de un proceso penal por abandono y maltrato animal
  • Identificación pública de los responsables mediante las cámaras del aeropuerto
  • Refuerzo de los controles para el transporte de animales en vuelos internacionales

Francamente, estas demandas son razonables. Abandonar dos perros en un aeropuerto no es un error de principiante : es una decisión consciente y cobarde. La ciudadanía tiene razón en exigir consecuencias reales.

El destino de los perros y la protección animal en Colombia

Tras el abandono, los dos animales quedaron bajo el cuidado de personal del aeropuerto y voluntarios de protección animal que acudieron al lugar. Su estado de salud fue evaluado por veterinarios y, según los primeros reportes, los perros estaban asustados pero físicamente estables. La intervención rápida de la comunidad protectora fue clave.

Colombia cuenta con la Ley 1774 de 2016, conocida como ley de bienestar animal, que reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones concretas para sus propietarios. Sin embargo, la aplicación efectiva de esta ley sigue siendo desigual. Ciudades como Bogotá tienen unidades especializadas, pero la capacidad operativa no siempre alcanza para responder con rapidez.

El caso de El Dorado expone una grieta concreta : no existe un protocolo claro en los aeropuertos colombianos para gestionar el abandono de animales. Los guardias de seguridad no son cuidadores, y los animales quedan en un limbo legal y práctico hasta que alguien asume la responsabilidad.

Para quienes quieran ayudar a los perros rescatados o a otros en situación similar, las redes de adopción responsable en Bogotá canalizan estas iniciativas con mayor eficiencia que hace cinco años, aunque la demanda de hogares temporales sigue superando la oferta disponible.

Un caso que debe cambiar las reglas del juego

Más allá de la indignación inmediata, este episodio plantea una pregunta práctica : ¿qué mecanismos concretos deben implementarse para evitar que algo así se repita ? La respuesta no puede limitarse a sancionar a una pareja y seguir adelante.

Primero, los aeropuertos colombianos deberían establecer protocolos específicos de atención animal, con personal capacitado y espacios habilitados para casos de emergencia. Segundo, las aerolíneas deben asumir mayor responsabilidad en la verificación del destino de los animales que viajan con sus pasajeros. Tercero, y esto es fundamental, las sanciones deben ser visibles y ejemplarizantes : si la pareja no enfrenta consecuencias reales, el mensaje que se manda es que el maltrato animal tiene un costo simbólico, no real.

Colombia tiene una legislación que puede funcionar. El problema es que, sin presión ciudadana sostenida, los casos se archivan y los responsables siguen su vida sin mayores inconvenientes. Este escándalo debería traducirse en protocolos escritos, no solo en hashtags de indignación pasajera.

María Gómez
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