Tormenta de granizo en Bogotá : causas y advertencias del Idiger

Trabajadores en chaleco naranja durante inundación urbana con edificios coloniales

El lunes 5 de octubre de 2026, Bogotá amaneció con temperaturas inusualmente altas para la temporada. Nadie esperaba que esas condiciones fueran la antesala de una de las tormentas más intensas del año. Hacia el mediodía, el termómetro marcaba entre 23 y 24,6 °C en sectores como Usaquén y el centro de la capital, mientras que zonas de mayor altitud como San Cristóbal apenas alcanzaban los 11,5 °C. Esa brecha térmica, combinada con una entrada repentina de humedad, desencadenó lo que el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) calificó como condiciones extremas.

Qué desencadenó la tormenta de granizo del 5 de octubre

Guillermo Escobar, director del Idiger, fue claro en su explicación : “Entró humedad en el Distrito Capital y por eso se presentan estas condiciones extremas”. No fue un evento aleatorio. La combinación de calor intenso en la mañana y una irrupción de aire húmedo generó una inestabilidad atmosférica que los modelos meteorológicos ya rastreaban horas antes.

El Sistema de Alerta de Bogotá (SAB) documentó la evolución del fenómeno con precisión. A la 1 :44 de la tarde, las temperaturas máximas todavía se mantenían por encima de los 23 °C. Menos de una hora después, el sistema registraba las primeras lluvias sobre Engativá, Suba y Fontibón. A las 3 :10 p.m., el granizo caía con fuerza sobre Engativá. La velocidad del deterioro climático fue notable.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) complementó este panorama con reportes de actividad eléctrica intensa y proyecciones de extensión hacia el oriente de la ciudad. Según sus pronósticos para esa noche, las lluvias afectarían también el centro y norte de los Andes, con grandes acumulados esperados en esas regiones.

Para entender por qué estas tormentas se forman tan rápido en Bogotá, hay que tener en cuenta tres factores clave :

  • La altitud de la ciudad (2.600 metros sobre el nivel del mar) favorece cambios térmicos bruscos entre la mañana y la tarde.
  • Durante octubre y noviembre, la Zona de Convergencia Intertropical incrementa la entrada de humedad desde las cuencas del Pacífico y la Amazonía.
  • El calentamiento matutino intenso carga la atmósfera de energía convectiva que se libera de forma violenta en pocas horas.

Zonas afectadas y emergencias registradas en la ciudad

La tormenta no golpeó Bogotá de forma uniforme. El occidente y el centro-occidente concentraron la mayor intensidad de las precipitaciones, con granizadas confirmadas desde las 2 :20 p.m. en Engativá, Kennedy y Suba. Fontibón y Los Mártires también reportaron acumulaciones significativas de agua.

Localidad Tipo de afectación Hora aproximada
Engativá Granizo, caída de árboles, daños en cubiertas 3 :10 p.m.
Suba Lluvias intensas, caída de árboles 2 :52 p.m.
Kennedy Encharcamientos, acumulación de agua 2 :20 p.m.
Fontibón Inundaciones, daños en estructuras 3 :25 p.m.
Los Mártires Reflujo de aguas negras 3 :30 p.m.

Las consecuencias fueron concretas y variadas. Escobar reportó cerca de cinco casos de colapso de árboles, encharcamientos en vías principales, inundaciones por reflujo de aguas negras y daños en cubiertas livianas de policarbonato en terrazas y zonas de parqueo. Un árbol cayó sobre un vehículo particular en la avenida Rojas con calle 49, lo que requirió la intervención de la Policía de Tránsito y el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

La movilidad también colapsó parcialmente. La Secretaría Distrital de Movilidad alertó sobre congestión vehicular severa en la calle 13, la avenida Ciudad de Cali y la avenida calle 26. Hacia las 6 :11 p.m., una inundación bloqueaba la avenida El Dorado con carrera 74. TransMilenio no escapó al impacto : el Portal El Dorado quedó inundado y la flota eléctrica no pudo ingresar, obligando a desembarcar pasajeros directamente sobre la calle 26.

El transporte aéreo vivió su propio caos. La Aeronáutica Civil decretó un ground stop en el Aeropuerto Internacional El Dorado por visibilidad reducida y falla en las comunicaciones. Las operaciones se reanudaron hacia las 4 :25 p.m., aunque con retrasos acumulados que la entidad gestionó progresivamente. Puedes revisar más información sobre las lluvias intensas y tormentas eléctricas que siguen afectando la capital en los días siguientes.

Advertencias del Idiger y cómo prepararse para lo que viene

Escobar no se limitó a describir lo ocurrido. Su mensaje fue directo : este tipo de episodios puede repetirse “a lo largo de octubre y noviembre” y la ciudadanía debe estar lista. Francamente, si vives en Engativá, Suba o Kennedy, ignorar esta advertencia sería un error grave.

El director del Idiger lanzó una recomendación práctica y accionable : “Hagamos una limpieza de todo lo que corresponde al sistema de drenaje de aguas lluvias en las cubiertas”. Revisar canaletas, retirar hojas acumuladas y verificar el estado de techos livianos son tareas que pueden marcar la diferencia entre un susto y una emergencia real.

Además, señaló conductas concretas para el momento en que llegue una tormenta : buscar refugio interior, alejarse de árboles y estructuras que puedan desprenderse, y reportar cualquier emergencia al número 123. El seguimiento en tiempo real está disponible a través del Sistema de Alerta de Bogotá, una herramienta que, según los registros del 5 de octubre, detectó el avance de la tormenta con bastante anticipación.

Más allá de la preparación individual, este evento plantea una pregunta incómoda sobre la infraestructura urbana de Bogotá : si una sola tarde de granizo logra inundar un portal de TransMilenio, colapsar cubiertas y detener operaciones en el aeropuerto, ¿están los sistemas de drenaje y las estructuras públicas realmente dimensionados para la temporada de lluvias que se avecina ? La respuesta, para los próximos meses, la irá dando la ciudad con cada aguacero.

Juan Pérez
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