La noche del jueves 8 de octubre de 2026 terminĂł en tragedia para un vigilante de 59 años que cumplĂa su turno en la puerta de una discoteca ubicada en el barrio Boyacá, en la localidad de Engativá, muy cerca de la avenida 68. Dos hombres llegaron en motocicleta, le entregaron un panfleto y, segundos despuĂ©s, le dispararon. MuriĂł en el lugar. El mensaje que alcanzĂł a leer el hombre condensa toda la frialdad de esta clase de crĂmenes : “Saludos de parte de los ‘Satanás’. Estas son las consecuencias por no escuchar.”
El ataque ocurriĂł exactamente a las 10 :06 de la noche. Los sicarios descendieron de la moto, entregaron el papel escrito con letras rojas y abrieron fuego con una pistola antes de huir. No hubo forcejeo, no hubo advertencia verbal. Solo el panfleto y los disparos. La firma de la carta apunta a dos alias : ‘Pedrito’ y ‘MoisĂ©s’, señalados como lĂderes de la banda conocida como los Satanás en Bogotá.
Un panfleto extorsivo como sentencia de muerte
El documento entregado instantes antes del asesinato no era una simple amenaza. Era, en la práctica, una ejecución anunciada. Este tipo de panfletos extorsivos funciona como herramienta de intimidación y castigo simultáneo : el receptor lo lee y, en ese mismo acto, ya es demasiado tarde. Es una táctica que grupos criminales han perfeccionado para sembrar terror sin margen de reacción.
El dueño de la discoteca revelĂł que desde diciembre de 2025 comenzĂł a recibir llamadas extorsivas exigiendo grandes sumas de dinero. Durante meses, hombres en motocicleta dispararon contra el local como forma de presiĂłn. TambiĂ©n le enviaban fotografĂas y videos de otros inmuebles registrados a su nombre, una señal clara de que lo vigilaban y que las amenazas eran calculadas. La extorsiĂłn no era improvisada : conocĂan su patrimonio, sus rutinas, su entorno.
A continuaciĂłn, un resumen de la cronologĂa de las amenazas sufridas por el propietario del establecimiento :
- Diciembre de 2025 : inicio de las llamadas extorsivas con exigencias de dinero.
- Primeros meses de 2026 : hombres en moto disparan contra el local comercial.
- Meses siguientes : envĂo de fotos y videos de inmuebles del propietario como forma de coerciĂłn.
- 8 de octubre de 2026 : asesinato del vigilante tras entrega del panfleto firmado por los Satanás.
Este patrón de escalada extorsiva, que va desde llamadas hasta la violencia directa, es una señal de alerta que las autoridades deben tomar en serio desde el primer contacto. Esperar a que se materialice en un homicidio es, francamente, esperar demasiado.
La respuesta de la PolicĂa y la investigaciĂłn del Gaula
Tras conocer el crimen, la PolicĂa Metropolitana de Bogotá activĂł sus protocolos de respuesta. El teniente coronel Carlos RodrĂguez, oficial de GuarniciĂłn, confirmĂł que la instituciĂłn dispuso de todas sus capacidades para establecer las circunstancias del hecho y dar con los responsables. Sus palabras fueron precisas : determinar el modo, el tiempo y el lugar del ataque para avanzar en la identificaciĂłn de los autores.
El caso fue trasladado al Gaula de la PolicĂa, el grupo especializado en secuestro y extorsiĂłn, que tiene la responsabilidad de investigar tanto el homicidio del vigilante como la red de extorsiones que opera bajo el nombre de los Satanás. Esta unidad cuenta con herramientas tĂ©cnicas y judiciales especĂficas para desarticular este tipo de estructuras criminales.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Fecha del crimen | Jueves 8 de octubre de 2026, 10 :06 p.m. |
| Lugar | Barrio Boyacá, localidad de Engativá, cerca de la avenida 68 |
| VĂctima | Vigilante de 59 años |
| Presuntos responsables | Banda los Satanás (‘Pedrito’ y ‘MoisĂ©s’) |
| InvestigaciĂłn a cargo | Gaula de la PolicĂa Nacional |
La violencia extorsiva en Bogotá no es un fenómeno nuevo, pero sà muestra señales preocupantes de consolidación territorial. Casos como el sicariato de un carnicero en Suba muestran que los grupos armados actúan en múltiples localidades con métodos similares : motocicletas, armas cortas y blancos elegidos por su vulnerabilidad o por negarse a pagar.
La extorsiĂłn como sistema, no como incidente aislado
Lo que le ocurrió al establecimiento de Engativá no fue un hecho fortuito. Durante casi diez meses, el propietario vivió bajo una presión sistemática y deliberada. El vigilante asesinado no era el objetivo por sus propias deudas o conflictos : murió por estar en el lugar equivocado dentro de una estrategia de castigo dirigida a su empleador.
Este detalle importa. Las vĂctimas directas de la extorsiĂłn no siempre son quienes reciben el golpe final. Trabajadores, empleados, vecinos o familiares terminan pagando con su vida las deudas de una guerra que no iniciaron. Es una lĂłgica cruel que busca maximizar el daño visible para aumentar la presiĂłn sobre quien controla el negocio.
Si recibes un panfleto, una llamada o cualquier forma de contacto extorsivo, la recomendaciĂłn es clara y directa : no pagar, no ceder y denunciar de inmediato al Gaula marcando la lĂnea gratuita 165. Ceder alimenta la estructura. Denunciar es la Ăşnica salida que no garantiza impunidad a quienes operan con la lĂłgica de los Satanás : cobrar o matar.
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