Bogotá tiene 13 millones de habitantes. Es una metrĂłpoli enorme, vibrante, agotadora. Astrid Pardo y Juan Guzmán vivĂan allĂ, trabajaban, construĂan su vida. Pero en 2022, tomaron una decisiĂłn que cambiĂł todo : dejarlo atrás y apostar por Niza, una ciudad que ni siquiera conocĂan.
Del café de Bogotá a las orillas del Mediterráneo
La historia empieza con Juan, arquitecto de profesiĂłn, que pasĂł cerca de diez años en ParĂs antes de conocer a alguien que le hablĂł de Niza. Esa conversaciĂłn casual bastĂł para encender la mecha. El matrimonio viajĂł, descubriĂł la ciudad y, segĂşn palabras del propio Juan, quedaron completamente atrapados : “El sol todos los dĂas, el mar, una gente acogedora. Eso nos llenĂł el corazĂłn. Es una ciudad fantástica.”
Bogotá, pese a su grandeza, cargaba con un peso real. El costo de vida en Colombia es alto en relación con los salarios, y la sensación de trabajar mucho para ganar poco terminó siendo el detonante definitivo. Con su hijo de cuatro años y medio, el matrimonio llegó a la Costa Azul dispuesto a empezar desde cero.
Pero, ÂżcĂłmo construir algo nuevo en un paĂs extranjero ? Para Astrid y Juan, la respuesta vino de lo más cercano : el cafĂ© colombiano, ese producto que los niçois no conocen de verdad. “Vimos que los lugares donde se sirve buen cafĂ© eran escasos. Pensamos que habrĂa hueco para nosotros”, explica Juan. TenĂan un producto diferencial, una historia autĂ©ntica y las ganas suficientes para apostar fuerte.
La Hacienda Coffee Shop : dos años de preparación para un sueño concreto
Abrir un negocio en Francia no es cosa de una tarde. Dos años de trabajo previo mediaron entre la idea y el letrero colgado en la puerta : negociaciones con bancos, papeleo interminable, búsqueda de local. En 2024, La Hacienda Coffee Shop abrió por fin sus puertas en el bulevar Gambetta, a pocos metros de la célebre Promenade des Anglais.
El local huele a café nada más entrar. No es un detalle menor : aquà todo gira alrededor de ese aroma, de esa promesa de calidad. La carta incluye los clásicos, espresso, cappuccino, noisette, macchiato, pero también algo que no se encuentra en ningún otro rincón de Niza : cafés de origen colombiano importados directamente, cultivados en la región de Tolima y torrefactados en una producción local de arábica con comercio justo.
El catálogo va mucho más allá del cafĂ© de máquina habitual. Entre las propuestas más exclusivas destacan las ediciones limitadas, como el mĂtico cafĂ© Geisha, una variedad de especialidad que despierta pasiones entre los conocedores. Para quien quiera llevar el producto a casa, los paquetes de 250 gramos oscilan entre 18,50 y 28,50 euros segĂşn la variedad. No es el cafĂ© del bar de la esquina. Es otra dimensiĂłn.
Los precios de la gama de cafés de especialidad disponibles en La Hacienda Coffee Shop reflejan esa diversidad :
| Variedad | Origen | Precio (250 g) |
|---|---|---|
| Café arábica clásico | Tolima, Colombia | 18,50 € |
| Café de especialidad | Tolima, Colombia | 22,00 € |
| Edición limitada Geisha | Colombia | 28,50 € |
Astrid lo dice sin rodeos : “Estos cafĂ©s no tienen nada que ver con los que salen de una máquina. En cuanto los pruebas, ya no puedes tomar cafĂ© de otra manera. Nuestro objetivo es democratizarlo.” Esa frase resume la filosofĂa del proyecto entero.
Más allá del café : cocina colombiana auténtica en el corazón de Niza
Quedarse solo en el café hubiera sido una opción segura. Pero Astrid y Juan fueron más lejos. La Hacienda también propone una selección de recetas colombianas, tanto dulces como saladas, que transportan al cliente directo al continente americano.
Entre las preparaciones más llamativas figuran :
- El pan de bono, un pan esponjoso elaborado con queso y yuca, suave y ligeramente elástico.
- Las empanadas colombianas, empanadillas rellenas con distintas preparaciones, crujientes por fuera y sabrosas por dentro.
- Una variedad de pastelerĂa artesanal inspirada en las tradiciones reposteras de Colombia.
Ninguno de estos productos se encuentra fácilmente en Niza. Eso es, precisamente, lo que convierte el local en una rareza valiosa. Franquicia cero, autenticidad máxima.
El nicho que ocupan es claro : los amantes del cafĂ© de especialidad que buscan algo más que un ristretto rápido, y los curiosos gastronĂłmicos atraĂdos por sabores latinoamericanos genuinos. Francamente, en una ciudad donde los coffee shops de calidad siguen siendo escasos, la propuesta de Astrid y Juan llega en el momento justo.
Un modelo que otros emprendedores deberĂan estudiar
Lo que hicieron estos dos colombianos tiene mucho de lección práctica. No llegaron a Niza con una idea vaga. Elaboraron un business plan serio, identificaron un mercado insuficientemente cubierto y apostaron por un producto con identidad propia. Dos años de preparación antes de abrir no es impaciencia contenida, es profesionalidad.
Si tienes un proyecto similar en mente, aquĂ hay algo que aprender : elegir un producto con historia real detrás, que ningĂşn competidor local pueda replicar fácilmente. El cafĂ© de Tolima torrefactado en origen, el pan de bono artesanal, las ediciones limitadas de Geisha… Cada elemento del negocio refuerza una identidad difĂcil de copiar.
53 y 47 años, una ciudad nueva, un idioma diferente y un hijo pequeño. PodrĂan haber elegido la seguridad. En cambio, eligieron el riesgo con mĂ©todo. La Hacienda Coffee Shop es el resultado de esa apuesta, y Niza ya huele un poco más a Colombia.
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