Militarización en Bogotá : claves de la propuesta de seguridad

Soldados armados patrullan plaza histórica colonial al atardecer

El pasado 29 de octubre de 2026, el secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, confirmó en el programa 6AM W con Julio Sánchez algo que muchos bogotanos ya sospechaban : las Fuerzas Militares ya operan en zonas rurales de la capital, y su despliegue se intensificaría si la Policía supera sus límites operacionales. No es una amenaza vaga ni una promesa electoral. Es un protocolo concreto, con nombre de operaciones y unidades identificadas.

El umbral que activa el control militar en Bogotá

La pregunta clave es sencilla : ¿cuándo se militariza ? La respuesta del secretario Restrepo no deja margen de interpretación. La militarización se activa cuando la Policía supera sus capacidades para contener amenazas en determinadas zonas del distrito. No es automática ni discrecional; responde a un protocolo escalonado donde la Fuerza Pública asume progresivamente mayor protagonismo según la magnitud del riesgo.

Este principio de subsidiariedad no es nuevo en Colombia. Lo novedoso es su aplicación explícita a Bogotá, una ciudad que colinda con departamentos como Meta y Huila, algo que, según Restrepo, “para todos no es muy claro”. Esa geografía rural poco conocida por los habitantes urbanos es, precisamente, el punto de entrada de grupos armados que históricamente han intentado reconstruir corredores de movilidad hacia la capital.

Hace aproximadamente treinta años, esos corredores eran una realidad operativa para estructuras ilegales. Evitar que se reconstituyan es la misión central del despliegue actual. No se trata de reaccionar a una crisis, sino de anticiparla con presencia permanente del Estado en zonas donde la Policía, por su naturaleza y recursos, no puede operar con la misma contundencia que el Ejército.

Operación Zona Objetivo principal
Coraza Sumapaz (Localidad 20) Bloquear corredores desde Meta y Huila
Ezequiel Páramo rural de Usme Control militar de área y presencia del Estado

Brigada 13 y las operaciones sostenidas en Sumapaz y Usme

La Brigada 13 del Ejército ya ejecuta dos operaciones sostenidas en las zonas rurales de Bogotá. Las operaciones Coraza y Ezequiel cubren específicamente la localidad 20, conocida como Sumapaz, y la parte alta del páramo de Usme. Ambas responden al mando del Plan Operativo de la 5.ª División del Ejército, lo que les otorga una estructura de comando sólida y continuidad operacional.

Un dato relevante : quien comandaba esa división hasta hace poco era el general Soto, hoy al frente del Ejército Nacional. Su conocimiento directo de estas operaciones garantiza, según Restrepo, una coordinación institucional que difícilmente se improvisa. No es una operación nueva puesta en marcha por presión política; lleva tiempo ejecutándose con criterio técnico.

¿Qué hace concretamente el Ejército en esas zonas ? Restrepo fue preciso : realiza control militar de área. Esto implica presencia física continua de unidades militares para garantizar lo que la institucionalidad llama “presencia primaria del Estado”. En territorios donde el Estado ha sido históricamente débil o ausente, esa presencia no es simbólica : disuade, informa y actúa.

  • Bloqueo de rutas de infiltración desde los Llanos y el sur del país
  • Vigilancia permanente de zonas de páramo de difícil acceso policial
  • Disuasión de la recomposición de estructuras armadas ilegales
  • Articulación con la 5.ª División para operaciones de mayor escala

Voces divididas en el Concejo : ¿control necesario o medida extrema ?

Dentro del Concejo de Bogotá, las posiciones sobre la militarización distan mucho de ser unánimes. El concejal Julián Uscátegui, del Centro Democrático, fue uno de los más enfáticos al respaldar la propuesta. Para él, el despliegue militar en el sur de la ciudad es insuficiente si no se extiende a toda Bogotá. “La única forma de recuperar la seguridad es enfrentar con contundencia a los bandidos”, dijo sin rodeos.

Uscátegui argumentó que el control en zonas limítrofes con Caquetá, Meta y Huila es urgente para frenar el ingreso de grupos armados que aprovechan esos corredores naturales. Su posición es clara y, francamente, tiene lógica geográfica : si los accesos rurales no se cierran, cualquier estrategia urbana queda incompleta.

Sin embargo, otros cabildantes mantienen reservas. La discusión no es menor; un Cabildo Abierto estaba convocado para el 7 de noviembre precisamente para debatir el alcance de estas medidas. El contexto político tampoco es neutral : episodios como los bloqueos en protestas recientes, que derivaron en acciones legales como la demanda del alcalde de Bogotá contra un líder sindical por bloqueos en protestas, reflejan la tensión entre orden público y derecho a la protesta que atraviesa toda decisión de seguridad en la ciudad.

Qué debes entender antes de opinar sobre militarizar zonas rurales

Muchos debates sobre militarización en Bogotá parten de una confusión de base : se imagina soldados en TransMilenio o en el centro histórico. La realidad es otra. Estamos hablando de páramos, de zonas rurales a más de 3.000 metros de altitud donde la Policía Nacional no tiene capacidad logística ni doctrina para operar de forma sostenida.

La propuesta del presidente Abelardo de La Espriella de implementar control militar en Usme y Sumapaz no surge del vacío. Parte de un diagnóstico que el propio secretario Restrepo expuso con datos operacionales concretos : unidades ya desplegadas, operaciones activas y una cadena de mando que llega hasta el comandante del Ejército. Eso cambia la naturaleza del debate.

Mi recomendación, si sigues este tema : exige siempre que el debate se haga con mapas sobre la mesa. La geografía de Bogotá rural es tan compleja como desconocida para la mayoría. Opinar sin entender dónde está Sumapaz o por qué limita con el Meta es opinar en el vacío. La seguridad territorial no admite generalidades : requiere precisión, coordinación interinstitucional y, sobre todo, decisiones basadas en evidencia operacional, no en titulares.

María Gómez
Scroll to Top