El caso de Adrián Mathias Pinzón Calvo conmocionó a la ciudad de Bogotá cuando, tras cinco dÃas de intensa búsqueda, las autoridades confirmaron el trágico desenlace de su desaparición. El menor de edad fue hallado sin vida junto a su padre en una zona boscosa del barrio Los Laches, en el centro-oriente de la capital colombiana, especÃficamente cerca de la iglesia del barrio Egipto. Las investigaciones preliminares del Cuerpo Técnico de Investigación revelaron que el niño recibió un disparo en la cabeza, mientras que su padre se quitó la vida con un disparo en el pecho tras cometer el crimen. Este feminicidio familiar refleja una problemática preocupante relacionada con la salud mental y la violencia intrafamiliar que afecta a múltiples hogares colombianos.
Los antecedentes de una tragedia anunciada
Marco Antonio Pinzón, padre del menor, habÃa regresado a Colombia procedente de Estados Unidos en noviembre de 2025 presentando cuadros psiquiátricos graves que requirieron su internamiento en una clÃnica especializada en salud mental. Daniela, tÃa materna del niño, relató a las autoridades que desde diciembre habÃa asumido el cuidado completo de Adrián Mathias, ya que su madre residÃa en el extranjero y el padre no estaba en condiciones de ejercer la custodia. La situación familiar se habÃa vuelto compleja tras la ruptura sentimental entre los padres, lo que agravó el estado emocional del hombre.
Durante las semanas previas al trágico suceso, el padre manifestaba insistentemente su deseo de recuperar el tiempo perdido con su hijo. Según testimonios familiares, expresaba temor a que el niño lo olvidara y buscaba constantemente oportunidades para compartir momentos juntos. La familia materna habÃa aceptado permitir encuentros supervisados, confiando en que estos contactos contribuirÃan positivamente a la relación paterno-filial. Sin embargo, los acontecimientos posteriores demostraron que existÃan señales de alerta que no fueron suficientemente valoradas en su momento.
El dÃa que cambió todo : 17 de enero de 2026
Aquella tarde de sábado parecÃa un encuentro rutinario. Marco Antonio solicitó permiso para llevar a Adrián Mathias al centro comercial El Ensueño desde su residencia en el barrio Lucero Bajo, en Ciudad BolÃvar. El niño, de contextura gruesa, tez trigueña, aproximadamente 1,50 metros de estatura, vestÃa un buzo color vino tinto, camiseta negra, jean negro y zapatillas blancas con lÃneas azules. Durante varias horas permanecieron en un parque, donde todo aparentaba normalidad hasta que el padre tomó una decisión que marcarÃa el inicio de la pesadilla : apagó el teléfono celular del menor.
Al caer la noche, la familia perdió completamente el contacto con ambos. Los intentos por comunicarse resultaron infructuosos cuando descubrieron que el dispositivo móvil habÃa sido bloqueado deliberadamente. La angustia se transformó en terror cuando la madre del niño comenzó a recibir mensajes amenazantes desde Estados Unidos. El padre adjuntaba fotografÃas de un arma de fuego y realizaba manifestaciones explÃcitas sobre sus intenciones de quitarle la vida al menor. Una videollamada perturbadora confirmó la gravedad de la situación cuando amenazó directamente con asesinar al niño para causarle sufrimiento a su expareja.
| Fecha | Evento | Ubicación |
|---|---|---|
| 17 de enero | Desaparición reportada | Ciudad BolÃvar, Bogotá |
| 17-22 de enero | Búsqueda intensiva | Toda la ciudad |
| 22 de enero | Hallazgo de los cuerpos | Barrio Los Laches |
La respuesta de las autoridades y el hallazgo fatal
Las amenazas explÃcitas elevaron inmediatamente el nivel de alerta del caso, transformando una desaparición en una situación de riesgo extremo para la vida del menor. La PolicÃa y la FiscalÃa priorizaron la búsqueda, difundiendo ampliamente la fotografÃa del niño y las caracterÃsticas fÃsicas detalladas. Los familiares, especialmente Daniela, interpusieron denuncias formales y realizaron llamados desesperados solicitando apoyo ciudadano para localizar a Adrián Mathias. La comunidad bogotana se movilizó compartiendo la información en redes sociales y manteniendo vigilancia en diferentes sectores de la capital.
El jueves 22 de enero, cinco dÃas después de la desaparición, vecinos del barrio Los Laches reportaron la presencia de dos cuerpos en una zona boscosa ubicada en la parte alta del sector. Inicialmente, la información parcial mencionaba una pareja sin vida, pero pronto se confirmó la identidad de las vÃctimas. El área fue acordonada inmediatamente para facilitar el trabajo de los investigadores del CTI y la PolicÃa Judicial, quienes realizaron la inspección técnica siguiendo todos los protocolos establecidos para este tipo de casos.
Durante el levantamiento de los cuerpos, los funcionarios documentaron exhaustivamente la escena del crimen. Las evidencias recolectadas confirmaron que se trataba de un caso de homicidio seguido de suicidio. Los vecinos permanecieron en silencio mientras las autoridades trabajaban, respetando el dolor de una familia destrozada por la tragedia. Este tipo de situaciones requiere atención especializada, similar a otros casos de violencia que han conmocionado a la capital, como cuando la FiscalÃa revela casos de abuso infantil en circunstancias vulnerables, evidenciando la necesidad de protocolos más estrictos.
Las señales ignoradas y lecciones aprendidas
Este feminicidio familiar plantea interrogantes cruciales sobre los protocolos de protección infantil vigentes en Colombia. Varios elementos podrÃan haber servido como señales de alerta :
- El internamiento previo en una clÃnica de salud mental sin seguimiento posterior adecuado
- La ruptura sentimental reciente que afectó gravemente el estado emocional del padre
- Las expresiones reiteradas sobre el temor a ser olvidado por su hijo
- La ausencia de evaluación psicológica antes de autorizar encuentros sin supervisión
- La falta de medidas de protección inmediatas tras las primeras amenazas
Los expertos en violencia intrafamiliar señalan que situaciones como esta requieren un enfoque multidisciplinario que integre salud mental, trabajo social y justicia. Las instituciones competentes deben reforzar los mecanismos de prevención y respuesta rápida ante casos donde menores se encuentren en situaciones de vulnerabilidad. La tragedia de Adrián Mathias representa un doloroso recordatorio de que la protección infantil no puede limitarse a protocolos burocráticos, sino que requiere vigilancia constante y capacidad de anticipación ante señales de riesgo inminente que puedan comprometer la vida de los más vulnerables.


