Así vivía alias Javi, capo de los Choneros en Bogotá

Hombre de negocios en oficina de lujo con vista nocturna.

La medianoche del martes 16 de junio de 2026 no fue una noche cualquiera en el barrio Las Américas de Bogotá. Decenas de uniformados irrumpieron en el piso 23 de la torre H de un edificio de apartamentos turísticos para ejecutar una orden de captura que llevaba semanas madurando. El hombre que buscaban era Ronald Javier Macías Villamar, conocido como alias Javi, cabecilla de los Choneros y hermano del tristemente célebre Fito, extraditado a Estados Unidos el 20 de julio de 2025.

Un capo ecuatoriano escondido en un edificio de rentas cortas

El edificio EÓN, ubicado en el barrio Las Américas, no levanta sospechas a primera vista. Su planta baja alberga servicios de belleza, una clínica odontológica y pequeños supermercados. Por redes sociales, los propietarios comercializan apartamentos a entre 6 y 7 millones de pesos mensuales, promocionándolos por su proximidad a Corferias y a la Embajada de Estados Unidos, que dista apenas ocho minutos caminando, la misma institución que solicitaba la extradición de alias Javi por narcotráfico.

Según vecinos consultados por EL TIEMPO, los agentes de inteligencia de la Policía de Colombia subieron directamente hasta el piso 23 acompañados de miembros de otra fuerza que no fue identificada. Al capturado lo sacaron del lugar con casco y chaleco blindado, rodeado de uniformados. A su lado había un hombre joven del que se despidió en el momento del arresto, una figura que ahora investigan las autoridades como posible enlace logístico.

Lo que resulta llamativo es cómo Javi logró instalarse allí durante casi un mes sin activar ninguna alerta. La directora jurídica de la constructora del edificio, María Fernanda Ramírez, reconoció ante EL TIEMPO que el inmueble fue alquilado a través de una agencia de turismo y de su propietaria particular. Admitió además algo revelador : “Desconocemos cómo evadía los controles. Eso le corresponde esclarecer a la Fiscalía y órganos pertinentes.” El apartamento en sí no presentaba grandes lujos, aunque se verifica actualmente si dos mujeres lo visitaban con regularidad.

Por su parte, Héctor Villanueva, representante legal de Vigilancia y Seguridad Avanzada Ltda., la empresa que custodia el edificio, fue claro : “No tenemos facultad para verificar antecedentes, eso corresponde al propietario del inmueble.” Sí confirmó que las cámaras funcionan las 24 horas y que el dispositivo operativo para la captura llevaba días en marcha.

Identidad falsa, estructura heredada y meses de rastreo

Ronald Macías no llegó a Colombia de manera improvisada. Según el ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, el capo se desplazó desde Manta utilizando documentos colombianos legítimos, no falsificados, obtenidos bajo una nueva identidad. Esto explica por qué tardó semanas en ser localizado pese a los rastreos que ya se habían iniciado desde mediados de octubre de 2025, cuando se estableció su presencia en territorio colombiano.

Tras la extradición de su hermano Fito, vinculado al asesinato del candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio el 9 de agosto de 2023, Javi heredó el control de toda la estructura criminal de los Choneros. Fuentes en Quito confirman que se convirtió en el nuevo patrón de la organización. Para las agencias federales y los organismos de inteligencia regionales, capturarlo equivalía a decapitar nuevamente una red que había sobrevivido a su propio líder histórico.

Personaje Nombre real Situación actual
Fito José Adolfo Macías Villamar Extraditado a EE. UU. el 20 de julio de 2025
Javi Ronald Javier Macías Villamar Capturado en Bogotá, deportado a Ecuador

El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, salió al paso de las declaraciones ecuatorianas sobre una supuesta negativa colombiana a colaborar. Exigió respeto y recordó que Colombia ha capturado recientemente a varios cabecillas de estructuras como Los Lobos, sentenciando : “No hay refugio para criminales.” Esta tensión diplomática revela algo importante : la cacería de los Choneros implica coordinación multilateral, pero también fricciones institucionales entre países.

Para localizar a Javi, los organismos de inteligencia siguieron varias pistas simultáneas :

  • Sus desplazamientos en un vehículo discreto por el barrio Las Américas.
  • Las compras frecuentes de víveres en los supermercados de la planta baja del edificio EÓN.
  • La intermediación de una agencia de turismo no identificada para el alquiler del apartamento.
  • La presencia constante del hombre joven que lo acompañaba como posible contacto de confianza.

Lo que revela este caso sobre el crimen organizado transnacional

Que un capo de esta envergadura viviera en un edificio de apartamentos turísticos, a metros de una embajada estadounidense, dice mucho sobre cómo opera el crimen organizado moderno. Buscan normalidad, no bunkers. Prefieren los entornos donde la rotación de inquilinos es alta y los controles, difusos. Bogotá, con su mercado de rentas cortas en pleno auge, ofrece exactamente ese tipo de anonimato.

Recordemos que casos similares de narcotraficantes capturados gracias a la cooperación internacional también se han visto con figuras vinculadas a otras mafias activas en Colombia. Un ejemplo reciente fue la detención de un narcotraficante buscado por Interpol vinculado a la mafia italiana en suelo colombiano, lo que confirma que el país se ha convertido en un escenario recurrente para fugitivos internacionales de alto perfil.

Francamente, el caso de Javi expone una vulnerabilidad real : los sistemas de verificación de identidad en el mercado de alquiler turístico no están diseñados para detectar identidades legítimas obtenidas de forma fraudulenta. Mientras esa brecha persista, ningún edificio de rentas cortas puede garantizar que sus huéspedes sean quienes dicen ser. Para las autoridades colombianas y ecuatorianas, la captura es un éxito, pero el método de ocultamiento usado por Javi merece una respuesta regulatoria concreta.

Juan Pérez
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