Bogotá en disputa : De la Espriella avanza en zonas de izquierda

Hombre traje azul saluda ciudadanos calle colonial colombiana

En la segunda vuelta presidencial del 22 de junio de 2026, Bogotá arrojó cifras que pocos esperaban con tanta claridad : Iván Cepeda obtuvo 2.234.979 votos, equivalentes al 52,46 % de los sufragios válidos, mientras que Abelardo de la Espriella reunió 1.933.644 votos, es decir, el 45,39 %. Una diferencia de 301.335 votos a favor del senador del Pacto Histórico sobre un total de 4.260.209 votos válidos. Pero detrás de ese resultado global se esconde una historia mucho más interesante que el simple conteo de papeletas.

El mapa localidad por localidad : quién ganó dónde

Cepeda se impuso en 12 de las 20 localidades. De la Espriella, en cambio, ganó en ocho. Para entender el peso real de esos números, hay que mirar el territorio con detalle.

El abogado barranquillero dominó sin sorpresas en Usaquén, Chapinero y Suba, los tres bastiones históricos del voto de derecha en la capital. Pero lo realmente significativo fue su rendimiento en las localidades de clase media : Teusaquillo, Barrios Unidos, Fontibón, Los Mártires, Puente Aranda y Antonio Nariño también cayeron en su columna. Eso es territorio que la izquierda y el centro habían controlado durante años.

Localidad Ganador Perfil socioeconómico
Usaquén / Chapinero / Suba De la Espriella Estratos altos (5-6)
Teusaquillo / Barrios Unidos / Fontibón De la Espriella Estratos medios (3-4)
Puente Aranda / Los Mártires / Antonio Nariño De la Espriella Estratos medios (2-4)
Ciudad Bolívar / Usme / San Cristóbal Cepeda Estratos bajos (1-2)
Rafael Uribe Uribe / Bosa / Tunjuelito / Sumapaz Cepeda Estratos bajos y medios-bajos

El sur y el suroccidente popular votaron masivamente por Cepeda. En localidades como Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal, el senador mantuvo una ventaja clara sobre su rival. Sin embargo, De la Espriella logró erosionar márgenes en Engativá, Kennedy y Bosa, tres zonas donde Cepeda esperaba una diferencia mucho más holgada.

La clase media bogotana : el electorado que cambió el juego

Omar Oróstegui, director del Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, lo dice sin rodeos : “La clase media de los estratos 3 y 4 se ha convertido en el verdadero epicentro de la disputa por el centro político.” Para él, Bogotá no tiene dueño ideológico fijo. La pelea real se libra en el occidente, una franja que históricamente tendía hacia lo popular pero que hoy muestra señales de reconfiguración.

El empate técnico en Engativá, junto con la ventaja de De la Espriella en Teusaquillo y Puente Aranda, confirma esa lectura. Las demandas de ese electorado han cambiado. Ya no basta con hablar de movilidad o servicios públicos : seguridad y estabilidad económica encabezan hoy la lista de prioridades. Ese giro explica, en parte, por qué el discurso de “mano dura” del candidato de derecha resonó en zonas donde antes ese tono hubiera generado rechazo.

El analista político Jairo Libreros va más lejos. Para él, la segunda vuelta dejó una lección estructural : “Se está configurando un nuevo perfil electoral bogotano”, menos marcado por las etiquetas de izquierda o derecha, y más orientado hacia posiciones de centro-izquierda y centro-derecha según la coyuntura. No es ideología pura, es pragmatismo ciudadano.

  • Seguridad urbana, como respuesta al aumento de la criminalidad en la ciudad.
  • Estabilidad económica, tras años de incertidumbre en el mercado laboral.
  • Cumplimiento de compromisos contractuales con el Distrito.
  • Apoyo a la agenda de los alcaldes locales frente a interferencias del ejecutivo nacional.

Libreros atribuye ese movimiento al “descontento popular” acumulado durante el gobierno de Gustavo Petro. Las peleas constantes con el Distrito, los incumplimientos en proyectos como el metro y la tendencia del ejecutivo nacional a interferir en asuntos distritales generaron un hartazgo que terminó favoreciendo a De la Espriella.

Polarización real y fin del mito del votante bogotano de centro

Carlos Arias, docente de la Universidad Javeriana, añade otra dimensión al análisis. Que la derecha haya recortado terreno en localidades ideológicamente de izquierda no es un accidente : refleja “hastío, desilusión y desesperanza” frente a la gestión de Petro y sus escándalos frecuentes. Pero lo más revelador es hacia dónde se desplazó ese descontento. No fue hacia el centro, como podría haberse esperado, sino hacia la derecha.

La evidencia más clara llegó antes de la segunda vuelta. En las elecciones legislativas de marzo de 2026, el exconcejal del Centro Democrático Daniel Briceño fue el senador más votado de todo el país. Ese resultado no fue una casualidad. Arias lo interpreta como una señal inequívoca : “La gente está tomando posiciones y la polaridad ideológica es significativa.”

Bogotá, que durante años cultivó la imagen de ciudad de centro, moderada y ponderada, mostró en esta segunda vuelta una cara diferente. Varias localidades se radicalizaron, eligieron bando y votaron con convicción. El mito del bogotano equidistante empieza a resquebrajarse frente a los datos reales de la Registraduría Distrital.

Lo que sí queda claro es que De la Espriella no ganó Bogotá, pero transformó el mapa. Entrar competitivo en zonas de clase media antes ajenas a su proyecto es, quizás, el dato político más relevante que deja esta jornada electoral para quienes quieran leer el futuro de la ciudad con honestidad.

Juan Pérez
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