La decisión del gobierno colombiano de reactivar las aspersiones aĆ©reas con herbicidas para combatir los cultivos ilĆcitos marca un giro significativo en la polĆtica antidrogas del paĆs. Esta medida, anunciada oficialmente en diciembre de 2025 e implementada en febrero de 2026, responde a las demandas insistentes de Washington en un contexto de tensiones diplomĆ”ticas y aumento considerable de la producción de cocaĆna en territorio colombiano.
El cambio de postura del presidente Petro frente a las aspersiones quĆmicas
Durante sus aƱos como senador de oposición, Gustavo Petro se habĆa manifestado abiertamente contrario al uso de glifosato en operaciones antinarcóticos. Sus crĆticas constantes destacaban los efectos nocivos sobre la salud de las comunidades rurales y el medio ambiente. Sin embargo, tras asumir la presidencia, las circunstancias geopolĆticas y la presión diplomĆ”tica estadounidense lo llevaron a reconsiderar radicalmente su posición sobre esta controvertida prĆ”ctica.
El 13 de febrero de 2026, la embajada estadounidense en BogotĆ” confirmó mediante la plataforma X que Colombia habĆa iniciado la destrucción de plantaciones de coca utilizando tecnologĆa de drones. Este anuncio vino acompaƱado de declaraciones optimistas sobre el potencial de esta estrategia para reducir tanto la inseguridad en Colombia como el flujo de sustancias ilĆcitas hacia Estados Unidos.
La administración Trump ha ejercido una presión diplomĆ”tica considerable sobre el gobierno colombiano, especialmente considerando que Colombia representa el principal productor mundial de cocaĆna. Las estadĆsticas muestran un incremento preocupante en la manufactura y exportación de esta droga desde que Petro asumió el poder, lo que ha intensificado las exigencias norteamericanas para que BogotĆ” adopte medidas mĆ”s contundentes contra el narcotrĆ”fico.
La tecnologĆa de drones como alternativa a las fumigaciones tradicionales
Para implementar Colombia retoma fumigación con glifosato contra cultivos de coca con drones, las autoridades han desarrollado un protocolo especĆfico que busca minimizar los riesgos asociados a las aspersiones anteriores. SegĆŗn explicó el ministro de justicia interino, AndrĆ©s IdĆ”rraga, los drones operarĆ”n a una altura mĆ”xima de 1,5 metros sobre las plantas de coca, permitiendo una aplicación mĆ”s precisa y controlada del herbicida.
Esta nueva metodologĆa contrasta significativamente con las fumigaciones realizadas mediante aviones, que fueron prohibidas en 2015 debido a los riesgos sanitarios documentados. El objetivo declarado es evitar que el producto quĆmico afecte a poblaciones cercanas o ecosistemas vulnerables, respondiendo asĆ a las crĆticas históricas sobre los daƱos colaterales de estas operaciones.
| Método | Altura de operación | Precisión | Periodo de uso |
|---|---|---|---|
| Aviones (mƩtodo anterior) | Mayor a 50 metros | Baja | Hasta 2015 |
| Drones (mƩtodo actual) | MƔximo 1,5 metros | Alta | Desde 2026 |
Las zonas prioritarias para estas operaciones se concentrarÔn en territorios donde grupos armados organizados obligan a los campesinos a cultivar hoja de coca. Esta focalización geogrÔfica pretende abordar simultÔneamente dos problemÔticas : la producción de narcóticos y el control territorial de estructuras criminales.
Resistencia comunitaria y preocupaciones sanitarias
Las comunidades rurales, especialmente las organizaciones indĆgenas y campesinas, mantienen una oposición fĆ©rrea a cualquier forma de aspersión con glifosato. Sus argumentos se fundamentan en experiencias previas que documentan :
- Problemas de salud en poblaciones expuestas a las fumigaciones
- Destrucción de cultivos legales por la deriva del producto quĆmico
- Malformaciones congƩnitas reportadas en zonas afectadas por aspersiones anteriores
- Contaminación de fuentes hĆdricas utilizadas por las comunidades
La Corte Constitucional colombiana habĆa impedido anteriormente que el expresidente IvĆ”n Duque (2018-2022) retomara esta prĆ”ctica, precisamente por las objeciones presentadas por diversos sectores sociales. Este antecedente judicial evidencia la controversia jurĆdica y social que rodea el uso de herbicidas en estrategias antinarcóticos.
La Organización Mundial de la Salud ha emitido alertas sobre los efectos potencialmente cancerĆgenos de este herbicida, clasificĆ”ndolo como “probablemente carcinógeno para humanos”. Esta advertencia cientĆfica alimenta las preocupaciones de quienes viven en regiones donde se aplicarĆ” el producto quĆmico, generando un debate sobre el equilibrio entre seguridad nacional y salud pĆŗblica.
Implicaciones diplomƔticas y perspectivas futuras
El encuentro sostenido a principios de febrero entre Gustavo Petro y Donald Trump marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. Tras meses de escalada verbal y tensiones diplomĆ”ticas, ambos mandatarios parecen haber encontrado un terreno comĆŗn centrado en la lucha contra el narcotrĆ”fico. Esta distensión relativa ha facilitado la implementación de las nuevas polĆticas antidrogas.
La embajada estadounidense en BogotĆ” celebró el inicio de las operaciones con drones, destacando que esta tecnologĆa podrĆa ser fundamental para reducir simultĆ”neamente los cultivos ilĆcitos en Colombia y la llegada de drogas mortales a territorio estadounidense. Esta narrativa refleja la percepción de Washington sobre la importancia estratĆ©gica de las acciones colombianas en su propia seguridad nacional.
El apoyo logĆstico y financiero norteamericano a estas operaciones subraya la dimensión transnacional de la polĆtica antinarcóticos, donde Colombia continĆŗa siendo un actor central. No obstante, persisten interrogantes sobre la eficacia a largo plazo de estrategias punitivas frente a enfoques alternativos de desarrollo rural y sustitución de cultivos.
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