El miércoles 28 de octubre de 2026, Bogotá fue escenario de una de las operaciones de seguridad más contundentes de los últimos años. La llamada operación Kratos dejó 173 personas capturadas, más de 100 allanamientos ejecutados y la confirmación de la muerte de alias ‘Andresito’, señalado como jefe de sicarios del grupo criminal Los Ingenieros. Fue en ese contexto que el presidente Abelardo De La Espriella convocó un consejo de seguridad en la capital y anunció medidas que van mucho más lejos que un simple operativo policial.
Operación Kratos : un golpe sin precedentes contra el crimen organizado en Bogotá
De La Espriella no escondió su satisfacción por los resultados. “Es un golpe nunca antes visto en Bogotá”, declaró el mandatario, subrayando que solo fue posible gracias a la coordinación entre la Fuerza Pública, el Distrito y la Presidencia de la República. No es un detalle menor : esa articulación institucional habÃa sido históricamente débil, y el presidente lo reconoció abiertamente.
El jefe de Estado también destacó que el alcalde Carlos Fernando Galán tuvo fricciones importantes con la administración anterior, pero que con el gobierno actual la cooperación ha mejorado de forma notoria. Para De La Espriella, Bogotá funciona como “una especie de laboratorio de toda Colombia” : lo que ocurre en la capital no se queda en ella, se amplifica.
Entre las estructuras identificadas por el Gobierno en Bogotá figuran grupos de alto perfil criminal :
- Tren de Aragua : organización transnacional con presencia activa en varias localidades.
- ELN : guerrilla con ramificaciones en zonas periféricas de la ciudad.
- El Mesa : estructura local con vÃnculos en corredores de movilidad criminal.
- Los Ingenieros : grupo directamente golpeado por la operación Kratos, con la muerte de su presunto jefe de sicarios.
La ciudad, insistió el presidente, concentra y magnifica todos los fenómenos delictivos del paÃs. Eso implica, según sus palabras, “unos riesgos grandÃsimos” que ninguna administración anterior se habÃa atrevido a enfrentar de frente. Una afirmación contundente, y también una autocrÃtica implÃcita al Estado colombiano.
Control militar en Sumapaz y el corredor de Usme : la propuesta que genera debate
El anuncio más polémico del consejo de seguridad llegó sin rodeos. “Hay que tener el control militar en el Sumapaz y en el corredor de Usme y Sumapaz para contener la expansión de esas redes”, afirmó De La Espriella. La propuesta apunta a militarizar zonas estratégicas de la capital donde el crimen organizado ha encontrado terreno fértil para crecer.
Sumapaz no es un territorio cualquiera. Es el páramo urbano más grande del mundo, ubicado al sur de Bogotá, con una extensión de aproximadamente 78.000 hectáreas. Su geografÃa lo convierte en un corredor natural difÃcil de controlar, históricamente disputado por grupos armados. Militarizarlo representa un cambio de escala en la estrategia de seguridad de la ciudad.
| Zona | Tipo de amenaza identificada | Medida propuesta |
|---|---|---|
| Sumapaz | ELN, expansión de redes criminales | Control militar permanente |
| Corredor Usme-Sumapaz | Tránsito de estructuras delictivas | Presencia reforzada de la Fuerza Pública |
| Bogotá-Soacha-Sabana | Corredores de movilidad criminal | Coordinación con Gobernación de Cundinamarca |
El presidente también anunció que los consejos de seguridad en Bogotá se realizarán mensualmente. La idea es evaluar de forma sistemática los resultados de cada medida tomada, sin esperar a que una nueva crisis obligue a reaccionar. Una frecuencia mensual de este tipo de reuniones es inusual en la historia reciente de la capital, y marca una apuesta clara por la continuidad y el seguimiento.
La violencia urbana en Bogotá tiene consecuencias que van mucho más allá de los operativos policiales. la muerte de un conductor ebrio linchado tras atropellar motociclistas en Bogotá ilustra hasta qué punto la percepción de impunidad puede desbordarse en reacciones violentas de la ciudadanÃa, un fenómeno que las autoridades tampoco pueden ignorar.
Migrantes venezolanos y deportaciones : la otra cara del consejo de seguridad
De La Espriella abordó también un tema que genera tensión polÃtica y humanitaria. Según cifras que el propio presidente citó, 630.119 venezolanos residen en Bogotá, de los cuales 148.955 se encuentran en situación migratoria irregular. Son números concretos, no estimaciones vagas, y eso cambia el peso de la conversación.
El mandatario fue directo : quienes estén delinquiendo o tengan anotaciones judiciales “los vamos a deportar sin ninguna dilación”. Sin matices, sin margen de maniobra. Para el Gobierno, la situación migratoria irregular combinada con vÃnculos delictivos no admite demoras administrativas.
Al mismo tiempo, el presidente reconoció que el problema requiere trabajo coordinado. Por eso solicitó formalmente apoyo a la Gobernación de Cundinamarca y a la AlcaldÃa de Bogotá para controlar los corredores entre Bogotá, Soacha y la Sabana. Sin esa articulación territorial, cualquier estrategia de seguridad en la capital pierde eficacia más allá del perÃmetro urbano.
Quedan preguntas abiertas. ¿Qué mecanismos de control civil acompañarán la militarización de Sumapaz ? ¿Cómo se garantizará que las deportaciones respeten los protocolos internacionales ? El consejo de seguridad fijó un marco de acción, pero los detalles operativos determinarán si esta apuesta se convierte en un modelo replicable o en otro operativo sin seguimiento real.
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