Farc disidente secuestra a senadora indígena en Colombia : parquet acusa

Farc disidente secuestra a senadora indígena en Colombia : parquet acusa

El pasado 11 de febrero de 2026, Colombia vivió un episodio de violencia armada que sacudió la opinión pública cuando la senadora indígena Aida Quilcué fue víctima de un secuestro en pleno día. La Fiscalía General de la Nación señaló a una facción disidente de las FARC como principal responsable del incidente, específicamente al grupo comandado por Iván Mordisco, considerado el guerrillero más buscado del país. Este acontecimiento refleja la persistente inestabilidad que vive el departamento del Cauca, epicentro histórico del conflicto armado colombiano.

La legisladora de 53 años, reconocida defensora de los derechos humanos y figura emblemática del pueblo nasa, circulaba con sus dos escoltas por carreteras rurales cuando varios hombres armados interceptaron su vehículo. Las autoridades localizaron el 4×4 abandonado en una vía poco transitada, activando inmediatamente los protocolos de emergencia. Posteriormente, el Ejército Nacional trasladó a Quilcué en un blindado militar hasta Popayán, donde ofreció declaraciones sobre el episodio sin precisar la identidad exacta de sus captores.

El modus operandi del secuestro en zona de influencia guerrillera

Según los primeros informes de la Fiscalía, la disidencia de las FARC liderada por Iván Mordisco habría planificado esta acción como parte de su estrategia de intimidación en territorios bajo su control. El Cauca representa una región estratégica para estos grupos armados debido a su geografía montañosa y sus rutas de narcotráfico. Los investigadores identificaron varios elementos que vinculan el secuestro con esta estructura criminal :

  • La zona del rapto coincide con áreas de influencia histórica de grupos disidentes
  • El modus operandi refleja patrones utilizados previamente por estas facciones en operaciones similares
  • Testimonios de habitantes locales confirman la presencia activa de hombres armados en días previos al incidente
  • El perfil de la víctima corresponde a objetivos políticos tradicionalmente seleccionados por la guerrilla

No obstante, los propios guerrilleros emitieron un comunicado negando cualquier responsabilidad en el plagio. Según su versión, en la región del Cauca se ejecutan operaciones de falsa bandera diseñadas para justificar ofensivas militares contra sus estructuras. Esta contradicción entre la versión oficial y la postura de los grupos armados evidencia la complejidad del panorama de seguridad colombiano, donde las tensiones entre antiguos camaradas de las FARC han generado nuevas dinámicas de violencia.

Cronología de los acontecimientos y respuesta institucional

Hora Evento Acción institucional
Mediodía 11/02 Secuestro de Aida Quilcué Activación de protocolos de búsqueda
Tarde 11/02 Hallazgo del vehículo abandonado Despliegue militar en la zona
Noche 11/02 Liberación y traslado a Popayán Inicio de investigación fiscal
12/02/2026 Comunicado de la Fiscalía Señalamiento oficial a disidencias

El presidente Gustavo Petro, quien asumió el poder en 2022, enfrenta múltiples desafíos de seguridad en un contexto preelectoral especialmente tenso. Paradójicamente, el mismo día del secuestro de Quilcué, el mandatario denunció haber sobrevivido a un intento de asesinato durante un desplazamiento oficial el 10 de febrero. Petro sostiene desde hace meses que grupos de narcotraficantes planean atentar contra su vida, habiendo ya reportado una situación similar en 2024.

Esta coincidencia temporal entre ambos acontecimientos ha generado interrogantes sobre la escalada de violencia política que atraviesa Colombia. Bajo presión de Washington y próximo a concluir su mandato, el gobierno ha intensificado las operaciones contra cárteles y organizaciones guerrilleras, particularmente contra estructuras comandadas por Iván Mordisco, catalogado como el criminal más buscado del principal productor mundial de cocaína.

Contexto electoral y amenazas contra líderes políticos

Con las elecciones legislativas programadas para el 8 de marzo y las presidenciales para el 31 de mayo de 2026, las amenazas contra figuras públicas se han multiplicado exponencialmente. El caso de Aida Quilcué no representa un incidente aislado sino parte de un patrón preocupante que afecta a candidatos, senadores y líderes sociales en diversas regiones del país. Esta situación recuerda los períodos más oscuros del conflicto armado colombiano, cuando la violencia política alcanzaba niveles alarmantes.

Un ejemplo adicional de esta tendencia ocurrió apenas una semana antes, cuando hombres armados atacaron el convoy de otro senador en Arauca, región nororiental donde la guerrilla del ELN mantiene fuerte presencia. El ataque resultó en la muerte de dos escoltas, evidenciando que los riesgos para la clase política trascienden ideologías y afiliaciones partidistas. Los analistas coinciden en que estos hechos buscan desestabilizar el proceso democrático y generar temor entre la ciudadanía.

La comunidad indígena nasa, a la cual pertenece Quilcué, ha expresado su preocupación por la seguridad de sus representantes y ha exigido garantías al Estado colombiano. Como defensora histórica de derechos territoriales y ambientales, la senadora simboliza la lucha de pueblos originarios que frecuentemente quedan atrapados entre múltiples actores armados. Su experiencia refleja la vulnerabilidad de quienes defienden causas sociales en zonas donde la presencia estatal resulta insuficiente para garantizar protección efectiva.

Luis Rodríguez
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