Veolia moderniza infraestructura hĂ­drica en CĂșcuta, Colombia

Trabajadores instalando tuberĂ­as grandes en obra de construcciĂłn con excavadoras

Julio de 2026 marca un punto de inflexiĂłn para los 866 000 habitantes de CĂșcuta, ciudad ubicada en el noreste de Colombia, a poco mĂĄs de 500 kilĂłmetros de BogotĂĄ. Veolia, el mayor operador mundial de servicios medioambientales, acaba de asumir la gestiĂłn del agua potable y el saneamiento de la ciudad, con un mandato claro : transformar unas infraestructuras hĂ­dricas que acusan dĂ©cadas de rezago frente a un crecimiento urbano acelerado.

Este contrato no es menor. Genera un volumen de negocio anual de alrededor de 100 millones de euros durante 20 años, lo que lo convierte en una de las apuestas mås ambiciosas de la compañía en América Latina. Para entender su alcance real, hay que mirar primero el estado actual de la red y los retos que la ciudad enfrenta cada día.

CĂșcuta, una ciudad al lĂ­mite de sus recursos hĂ­dricos

CĂșcuta no llegĂł a esta situaciĂłn de golpe. La combinaciĂłn de urbanizaciĂłn acelerada, variabilidad climĂĄtica creciente y escasez recurrente de agua ha sometido a sus infraestructuras a una presiĂłn que el sistema simplemente no estaba preparado para absorber. El resultado mĂĄs visible : pĂ©rdidas de agua que hoy alcanzan el 42% del volumen distribuido. Casi la mitad del agua tratada se pierde antes de llegar a los grifos. Es un desperdicio colosal, tanto econĂłmico como ambiental.

Para quien trabaja en gestiĂłn hĂ­drica, este dato no sorprende en ciudades latinoamericanas con redes envejecidas y sin planes sostenidos de mantenimiento. Lo que sĂ­ resulta llamativo es la ambiciĂłn del objetivo fijado : reducir esas pĂ©rdidas por debajo del 30%, acercando el rendimiento del sistema al de las redes mĂĄs eficientes del continente. No es un objetivo cosmĂ©tico. Implica una reingenierĂ­a profunda de toda la cadena de distribuciĂłn.

La presión sobre los ecosistemas locales también justifica la urgencia. Menos agua perdida significa menos extracción bruta, menos estrés sobre los cuerpos de agua de la región y, en definitiva, mayor seguridad ambiental para el entorno natural que rodea a la ciudad. Cuando las pérdidas se reducen, la huella sobre el medio ambiente mejora sin necesidad de invertir en nuevas captaciones.

QuĂ© cambia exactamente en las infraestructuras hĂ­dricas de CĂșcuta

El plan de modernizaciĂłn que Veolia va a desplegar en CĂșcuta no es una hoja de ruta vaga. EstĂĄ articulado en acciones concretas que atacan los problemas desde varios frentes a la vez. Para controlar las pĂ©rdidas, la empresa recurrirĂĄ a un conjunto de tecnologĂ­as y mĂ©todos que ya ha probado en otros mercados :

  • TecnologĂ­a He Tracer para la detecciĂłn precisa de fugas en la red
  • SectorizaciĂłn hidrĂĄulica para aislar y gestionar zonas de distribuciĂłn
  • Pilotaje dinĂĄmico de la presiĂłn en la red
  • RenovaciĂłn fĂ­sica de tuberĂ­as y redes de distribuciĂłn deterioradas
  • ActualizaciĂłn del catastro de redes para tener una cartografĂ­a fiable
  • SustituciĂłn masiva de contadores para mejorar la mediciĂłn y la facturaciĂłn

Mås allå del control de pérdidas, el proyecto abarca también el aumento de la capacidad de almacenamiento, la modernización de las plantas de tratamiento y la renovación de los sistemas de saneamiento. Son intervenciones que cambian la lógica de funcionamiento de todo el ciclo urbano del agua.

Ámbito de actuación Situación actual Objetivo del contrato
Pérdidas en red 42% del volumen distribuido Menos del 30%
Capacidad de almacenamiento Insuficiente frente a la demanda AmpliaciĂłn y refuerzo
Sistemas de saneamiento Infraestructura envejecida ModernizaciĂłn completa
Plantas de tratamiento Instalaciones obsoletas RenovaciĂłn tecnolĂłgica

Francamente, lo que distingue este proyecto de muchos otros contratos de gestiĂłn hĂ­drica en la regiĂłn es la integraciĂłn de tecnologĂ­as avanzadas de detecciĂłn y control desde el primer momento, en lugar de limitarse a reparaciones puntuales. Es la diferencia entre curar sĂ­ntomas y atacar la causa raĂ­z del problema.

Veolia en Colombia : tres dĂ©cadas de presencia y una apuesta de largo aliento

Que Veolia sea la empresa seleccionada para este proyecto no es casualidad. La compañía lleva 30 años operando en Colombia y cuenta hoy con mĂĄs de 7 800 empleados en el paĂ­s. En CĂșcuta, concretamente, ya gestionaba los residuos urbanos desde hace mĂĄs de 20 años, lo que le da un conocimiento del territorio y de sus dinĂĄmicas que pocas empresas externas pueden igualar.

A nivel nacional, Veolia suministra agua a 2,7 millones de personas a través de 17 explotaciones y presta servicios de gestión de residuos a mås de 5,3 millones de colombianos mediante 36 instalaciones. Opera también ocho Centros de Gestión Ecológica Inteligente (CIGE) y desarrolla proyectos de eficiencia energética y economía circular en ciudades como Cartagena y Barranquilla. Colombia es, con todos estos datos sobre la mesa, un mercado estratégico de primer orden para el grupo en América Latina.

Este nuevo contrato en CĂșcuta refuerza esa posiciĂłn y abre una perspectiva interesante : si la transformaciĂłn hĂ­drica tiene Ă©xito y el sistema converge hacia los estĂĄndares de las redes mĂĄs eficientes del continente, el modelo podrĂ­a replicarse en otras ciudades colombianas con problemas similares. Para los ciudadanos de CĂșcuta, el cambio mĂĄs inmediato deberĂ­a traducirse en un suministro mĂĄs estable, menos interrupciones y una mejor calidad del servicio. Eso, despuĂ©s de años de carencias acumuladas, no es poca cosa.

MarĂ­a GĂłmez
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