Colombia lleva más de sesenta años atrapada en un conflicto armado que ha devorado generaciones enteras. El martes 22 de abril de 2026, el presidente Gustavo Petro anunció oficialmente el fin de las negociaciones con las Estado Mayor Central de las FARC (EMBF), el grupo disidente más poderoso surgido tras el acuerdo de paz de 2016. Un golpe duro para su ambicioso proyecto de Paz Total, que prometía desmovilizar a todos los grupos armados del país antes del término de su mandato.
El fracaso anunciado de la “Paz Total” de Petro
Petro lanzó su plan de Paz Total en 2022 con una apuesta clara : abrir negociaciones simultáneas con todos los actores armados del país. En teoría, una estrategia ambiciosa. En la práctica, los resultados han sido devastadores. Las conversaciones con el Estado Mayor Central, liderado por Calarca, comenzaron en 2023 y se prolongaron durante más de dos años sin avances reales sobre el terreno.
Durante una reunión con sus ministros transmitida en directo por redes sociales, el presidente fue directo : “Yo quisiera la paz, pero la paz debe construirse sobre bases serias, no sobre mentiras”. La razón concreta que adujo fue que la EMBF continuó con sus ataques militares y con la deforestación de zonas estratégicas de la Amazonia colombiana, incluso mientras se sentaba a negociar.
El anuncio de Petro no llegó solo. Ese mismo martes, el Clan del Golfo, la principal organización narcotraficante del país y el grupo paramilitar más poderoso, declaró que ya no creía en la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz con las autoridades. En pocas horas, los dos procesos más relevantes del plan Paz Total se derrumbaron.
Para entender la magnitud del fracaso, vale la pena revisar el historial reciente de estos procesos :
- Las negociaciones con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), la guerrilla más antigua del continente, colapsaron en 2025 tras un ataque que dejó más de 100 muertos.
- La facción disidente liderada por Iván Mordisco abandonó las conversaciones y multiplicó sus operaciones violentas.
- El Clan del Golfo anunció este martes su desconfianza total en el proceso.
- La EMBF rechazó cualquier compromiso de entrega de armas, a pesar de los acuerdos parciales alcanzados en mesa.
Varios analistas políticos coinciden en señalar que los grupos armados aprovecharon el proceso de Paz Total para consolidar sus estructuras. El fracaso del plan de paz en Colombia y el cambio de estrategia de Petro ante los grupos armados ha generado un debate profundo sobre si las negociaciones simultáneas fueron un error táctico desde el principio.
Contexto histórico : un país que negocia desde 1964
Colombia no es nueva en esto. Desde los años sesenta, distintos gobiernos han intentado —con resultados dispares— dialogar con las guerrillas. El acuerdo más significativo fue el firmado en 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, que llevó a la desmovilización de miles de combatientes. Sin embargo, una fracción rechazó los términos y se reorganizó bajo el nombre de Estado Mayor Central, que hoy agrupa a decenas de miles de hombres armados.
El siguiente cuadro resume los principales procesos de paz en Colombia en los últimos años y su desenlace :
| Grupo armado | Inicio negociaciones | Resultado |
|---|---|---|
| FARC (acuerdo histórico) | 2012 | Acuerdo firmado en 2016 |
| ELN (gobierno Petro) | 2022 | Ruptura en 2025 tras masacre |
| EMBF (disidencias FARC) | 2023 | Cancelado en abril 2026 |
| Clan del Golfo | 2022 | Sin acuerdo, abandono en 2026 |
La firma de 2016 fue un hito internacional, pero su implementación quedó incompleta. Hoy, con Petro a cuatro meses del fin de su mandato —fijado para el 7 de agosto de 2026— y sin posibilidad de reelección por mandato constitucional, el tiempo para reencauzar cualquier proceso se agotó.
Francamente, resulta difícil ignorar que los grupos armados salieron más fortalecidos de estas negociaciones que cuando entraron. Esa es la crítica más contundente que circula hoy entre los expertos en seguridad colombiana, y ningún comunicado oficial la refuta con datos concretos.
Qué sigue para Colombia tras el colapso de las negociaciones
La pregunta más urgente ahora no es por qué fracasaron las negociaciones, sino qué viene después. El próximo gobierno colombiano heredará un mapa de violencia más complejo que el encontrado por Petro en 2022. Las disidencias de las FARC controlan territorios en por lo menos siete departamentos del país, mientras el Clan del Golfo mantiene rutas del narcotráfico que atraviesan fronteras.
El candidato o candidata que llegue al Palacio de Nariño en agosto de 2026 deberá decidir rápido si retoma el modelo de negociación, apuesta por una estrategia militar más agresiva o diseña un enfoque mixto. Cada opción tiene costos reales —humanos, económicos y políticos— que no se pueden minimizar.
Para quienes observan Colombia desde afuera, este momento recuerda al período 2002-2006, cuando el gobierno de Álvaro Uribe optó por una política de seguridad democrática de confrontación directa. Aquella estrategia redujo indicadores de violencia a corto plazo, pero no desmanteló las estructuras criminales. Ni la guerra total ni la negociación sin condiciones han funcionado por sí solas en seis décadas de conflicto.
Mi lectura personal : cualquier proceso de paz que no incluya mecanismos de verificación independientes y plazos concretos de desarme está condenado a repetir este ciclo. Colombia necesita negociadores, sí, pero sobre todo necesita condiciones que hagan el incumplimiento costoso para los grupos armados, no cómodo.
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