El piso del estadio temblaba. No es una metáfora : Steve Harris lo recuerda así, con esa claridad que solo dan los momentos que te sacuden de verdad. El concierto de Iron Maiden en Bogotá en 2024 dejó al bajista y fundador de la banda con una sola palabra en la boca : “boquiabiertos”. Pocas ciudades del mundo logran ese efecto en una banda que lleva más de cincuenta años recorriendo escenarios en todos los continentes.
Bogotá y Iron Maiden : una historia de cinco citas
Hay datos que hablan solos. Solo dos bandas internacionales de primer nivel han acumulado cinco conciertos en Colombia a lo largo de dos décadas : Kiss e Iron Maiden. Metallica se queda en cuatro; Aerosmith y Roger Waters, en tres. Para entender la dimensión de esto, hay que saber que BTS rompió récords en El Campín con 106.000 asistentes en dos noches. Iron Maiden, en cuatro presentaciones previas, habría reunido entre 128.000 y 160.000 personas, una cifra que los propios fanáticos cuentan como si narraran una épica.
El recorrido colombiano de la banda es así :
- 2008 y 2009, dos fechas en el Parque Simón Bolívar con la misma gira Somewhere Back in Time, algo inusual incluso para una banda de su trayectoria.
- 2011, de regreso al parque con la gira The Final Frontier.
- 2024, un regreso de trece años con The Future Past, gira enfocada en álbumes conceptuales y progresivos, y aun así llenó El Campín.
- 2026, quinta cita con la gira Run for Your Lives, que repasa los primeros discos publicados entre 1979 y 1992.
El público colombiano no es el tipo de fanático que marca una sola visita en su cuaderno de recuerdos. Vuelve, canta cada letra, y hace temblar el piso. Harris lo sabe y lo valora sin artificios : “Para los que están desde el principio, significa algo muy importante en sus vidas, tanto como lo es para la mía”, afirma sin rodeos.
Steve Harris habla sin filtros : el grunge, Nicko y el futuro
Días antes del concierto bogotano, EL TIEMPO conversó con Harris. El bajista, arquitecto del sonido inconfundible de Iron Maiden desde que fundó la banda en 1975, no esconde nada ni adorna las respuestas. Sobre la posible longevidad de su música, fue directo : “No habría predicho que seguiríamos aquí 50 años después. Pero la música fuerte resiste el tiempo, y esperemos que la nuestra también”.
Cuando el tema es el grunge y la crisis de los noventa, Harris tampoco esquiva. La amenaza fue real. La revista alemana Metal Hammer, referencia del género, llegó a quitarle la palabra “Metal” de su nombre para adaptarse al clima cultural de la época. Iron Maiden se negó a mudar de piel. “Tienes que mantenerte firme en tus convicciones”, dice Harris, con la calma de quien ya superó esa tormenta y sabe que la decisión fue correcta.
El documental Burning Ambition, disponible en Amazon Prime, recoge exactamente ese camino de cinco décadas. Scott Ian, guitarrista de Anthrax, describe los conciertos de la banda como un espectáculo de Broadway. Harris se ríe al escucharlo : “No en plan Broadway, no. Pero algunas canciones, como Empire of the Clouds, podrían funcionar como un musical del West End de Londres”. No es descabellado. La logística de cada gira lo confirma.
La banda viaja en dos aviones. Uno es el famoso Ed Force One, que en varias ocasiones pilota el propio Bruce Dickinson, piloto comercial certificado. El otro avión llega siempre antes al destino con toda la escenografía : los soldados de cinco metros, la momia inflable gigante del Powerslave, el Eddie cyborg de Somewhere in Time, el ninja de Senjutsu. Para la gira actual, se suma un Eddie más digital en pantallas.
| Elemento | Gira / Álbum asociado | Descripción |
|---|---|---|
| Soldado Eddie (5 metros) | Run to the Hills | Salta al escenario al sonar la canción |
| Eddie cyborg | Somewhere in Time | Versión futurista de la mascota |
| Momia inflable gigante | Powerslave | Se extendía sobre todo el escenario |
| Eddie ninja | Senjutsu | Versión oriental del ícono |
La ausencia de Nicko y lo que viene para los fanáticos colombianos
Esta gira tiene una sombra particular : Nicko McBrain no está en la batería. El músico, figura central del sonido de la banda durante más de cuarenta años, tuvo que retirarse por problemas de salud. Simon Dawson ocupa su lugar. Harris lo explica sin drama pero con respeto evidente : “Físicamente ya no podía tocar. Él lo sabe. Así que tuvo que jubilarse de las actuaciones en directo”. Lo hablaron hace poco. McBrain está preparando un espectáculo unipersonal y, según Harris, está en buena forma mental.
El fotógrafo Ross Halfin, quien documentó la banda desde 1979 en revistas como Kerrang ! y Sounds, escribió en su libro Maiden algo que resume bien la fórmula de su permanencia : nunca actuaron como estrellas de rock. Posaban sin maquillaje, al grano, con una normalidad que el público reconoció desde el principio y que sigue reconociendo hoy.
Para los fanáticos más jóvenes que descubren Iron Maiden en 2026, Harris tiene una perspectiva clara : tienen una ventaja que las generaciones anteriores no tuvieron. “No tienen que esperar un nuevo álbum. Pueden escucharlo todo de inmediato”. Un catálogo de casi cincuenta años, disponible al instante. Eso cambia la relación con la música, pero no la intensidad con que este público colombiano recibe cada nota. El piso sigue temblando.
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