Colombia elige entre izquierda y extrema derecha

Dos líderes políticos en mitin masivo con banderas colombianas

El 31 de mayo de 2026, Colombia vota. Y no es una elección cualquiera : por primera vez en la historia del país, la izquierda defiende un balance de gobierno ante las urnas, con un candidato heredero directo del presidente saliente Gustavo Petro. Los sondeos más recientes sitúan al senador Iván Cepeda en torno al 40 % de intención de voto, lo que lo convierte en el favorito indiscutible de esta carrera presidencial. Pero el resultado final está lejos de estar sellado.

Tres candidatos, tres visiones radicalmente distintas de Colombia

El tablero electoral de 2026 presenta un enfrentamiento que va mucho más allá de una simple alternancia política. Las diferencias entre los principales candidatos no son de matiz — son estructurales, ideológicas, y en algunos casos, históricas.

Iván Cepeda encarna la continuidad del proyecto petrista. Senador de trayectoria, defensor histórico de los derechos humanos y figura reconocida de la izquierda colombiana, se presenta como el garante de las reformas iniciadas bajo el gobierno Petro. Frente a él, Abelardo de la Espriella, abogado millonario con posicionamiento de extrema derecha, ocupa el segundo lugar con aproximadamente el 29 % de los sondeos. Sus declaraciones han generado polémica : prometió públicamente “destripar” a la izquierda si llegaba al poder, palabras que muchos colombianos, especialmente en zonas rurales, no han olvidado.

El tercer actor relevante es Paloma Valencia, candidata de la derecha tradicional, con alrededor del 20 % de intención de voto. Representa una línea más institucional, pero comparte con De la Espriella el rechazo a las políticas redistributivas del gobierno saliente.

Candidato Posición política Intención de voto
Iván Cepeda Izquierda ~40 %
Abelardo de la Espriella Extrema derecha ~29 %
Paloma Valencia Derecha tradicional ~20 %

La distancia entre Cepeda y sus rivales es real, pero el contexto colombiano enseña a no confiar ciegamente en las encuestas. El país ha vivido violencia política de alto impacto durante esta campaña presidencial, lo que añade una capa de incertidumbre a cualquier proyección.

El Cauca, termómetro de lo que está en juego para las comunidades rurales

Para entender qué significa realmente esta elección, hay que salir de Bogotá. En Inzá, pequeño municipio del departamento del Cauca, en el suroeste colombiano, el voto de 2022 fue demoledor : casi el 80 % de la población apoyó a Gustavo Petro. Cuatro años después, la memoria de ese respaldo sigue viva.

El Cauca es una región marcada por siglos de concentración de la tierra en manos de grandes familias terratenientes. Para muchas comunidades campesinas, el gobierno Petro no fue solo un cambio de partido — fue la primera vez que se sintieron reconocidas como sujetos políticos. Esta transformación tiene un sustento legal concreto : el gobierno Petro incorporó en la Constitución el reconocimiento de las comunidades campesinas, garantizando su derecho a la tierra y protegiendo sus prácticas culturales tradicionales.

Rodrigo, líder campesino de la zona, lo resume sin rodeos : gracias a esas reformas, su comunidad logró obtener títulos legales de propiedad sobre tierras que habitaban desde generaciones. Para él, votar por Cepeda no es un acto ideológico abstracto — es una decisión de supervivencia económica y cultural.

Don Alfonso, 78 años, vecino de Guanacas, localidad rural de Inzá, tiene una postura igualmente clara. Cuando escucha que De la Espriella lidera con fuerza en algunos sondeos urbanos, no oculta su inquietud. Para él, un candidato que habla de “destripar” a la izquierda no es una figura política ordinaria — es una amenaza directa a todo lo que cambió en estos cuatro años.

Lo que el bilan de Petro pone realmente en juego

Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, no puede presentarse a la reelección por mandato constitucional. Pero su legado está en el centro del debate electoral. Cepeda no solo recoge su herencia — la defiende activamente, con propuestas que buscan profundizar las reformas agrarias, sanitarias y educativas iniciadas desde 2022.

Los logros concretos del gobierno saliente que sus seguidores citan con más frecuencia son :

  • Reconocimiento constitucional de las comunidades campesinas como sujetos de derechos
  • Avances en la titulación de tierras en regiones históricamente marginadas
  • Políticas de protección de prácticas culturales rurales e indígenas
  • Reformas sociales orientadas a reducir la desigualdad estructural

Sus críticos, por supuesto, tienen otra lectura. La derecha y la extrema derecha señalan problemas de seguridad, tensiones con el sector privado y una gestión económica que consideran poco eficiente. De la Espriella ha construido buena parte de su campaña sobre ese discurso de ruptura total con el petrismo.

Francamente, lo que hace única esta elección es que ningún colombiano vota en el vacío ideológico. Cuatro años de gobierno de izquierda han polarizado el país de forma profunda y, a la vez, han movilizado sectores históricamente excluidos del debate político. Si Cepeda gana, Colombia se convertirá en uno de los pocos países latinoamericanos donde la izquierda consolida su presencia más allá de un mandato aislado. Si pierde, el retroceso de las reformas rurales puede ser rápido y significativo. Eso es lo que don Alfonso —y miles de campesinos del Cauca— tienen en mente cuando se acercan a las urnas este 31 de mayo.

María Gómez
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