Colombie et Giro d’Italia : los Escarabajos

Ciclista en jersey rojo compite en montañas con aficionados.

El 20 de julio, mientras Colombia celebra su independencia, las carreteras italianas guardan todavía el eco de neumáticos que subieron como nadie. Desde 1973, cuando Martín Emilio “Cochise” Rodríguez cruzó la línea de meta en el Giro como primer colombiano vencedor de etapa, algo cambió para siempre en la Corsa Rosa. No fue casualidad. Fue la primera señal de que los hombres criados en los Andes sabían hacer algo distinto con una bicicleta en las rampas.

La montaña como idioma nativo

Hay una razón por la que Colombia y el Giro d’Italia se entienden sin traducción : la altitud. Los ciclistas colombianos crecen entrenando por encima de los 2.500 metros, en carreteras donde el oxígeno escasea y las piernas aprenden a mentir menos. Cuando llegan a los Alpes o a los Dolomitas, no descubren la montaña. La reconocen. Esa capacidad fisiológica y cultural para trepar es lo que convirtió a los escarabajos en una referencia mundial.

Lucho Herrera lo demostró mejor que nadie. El Jardinerito de Fusagasugá no era un ciclista construido en laboratorio; era un jardinero que pedaleaba como si el esfuerzo no pesara. Sus tres victorias de etapa en el Giro y el Maillot Verde de la montaña en 1989 convencieron a Italia de que Colombia no era un accidente geográfico en el ciclismo. Era una cantera. Chepe González, Freddy González y otros nombres que hoy resuenan menos continuaron elevando esa tradición hasta hacerla sinónimo de identidad nacional.

Para entender la dimensión de esta conexión, basta mirar las cifras acumuladas desde aquella etapa de Cochise hasta hoy : más de 30 victorias de etapa colombianas en el Giro, dos títulos generales y varios podios en la clasificación final. Ningún país latinoamericano se acerca a esos números en una Gran Vuelta europea.

Las cimas más altas : títulos, podios e historia

El 1 de junio de 2014, Nairo Quintana llegó a Trieste con el Maillot Rosa sobre los hombros. Era la primera vez que un colombiano, y un latinoamericano, ganaba el Giro d’Italia. No fue una sorpresa para quienes lo habían visto volar en Tre Cime di Lavaredo, pero sí fue un momento fundacional. Colombia dejaba de ser tierra de gregarios de lujo y se convertía en nación de campeones absolutos.

Siete años después, en 2021, Egan Bernal repitió el título con una actuación en alta montaña que recordó a la mejor versión de los escarabajos históricos : atacar donde duele, sin calcular demasiado. El corredor de Zipaquirá, nacido en 1997, se convirtió en el ciclista colombiano más joven en ganar una Gran Vuelta. Entre los dos títulos, el palmarés nacional en el Giro acumuló momentos que merecen estar en cualquier antología :

  1. Rigoberto Urán, subcampeón en 2013 y 2014, dos podios consecutivos que mostraron una constancia rarísima en este deporte.
  2. Esteban Chaves, segundo en 2016 y vencedor en el Etna, con una sonrisa que se convirtió en marca registrada.
  3. Fernando Gaviria, cinco victorias al sprint y el único Maillot Ciclamino colombiano, la excepción rápida en un país de trepadores.

Urán merece un párrafo aparte. Más allá del ciclismo, construyó una personalidad pública que trasciende el deporte : empresario, comunicador, referente. En la bicicleta, sin embargo, fue pura seriedad. Dos veces a un paso del título máximo en Italia es una marca que pocos en la historia pueden igualar.

Ciclista Mejor resultado en el Giro Año
Nairo Quintana 1.º (campeón) 2014
Egan Bernal 1.º (campeón) 2021
Rigoberto Urán 2.º (subcampeón) 2013 y 2014
Esteban Chaves 2.º (subcampeón) 2016
Dani Martínez 2.º (subcampeón) 2024

La generación que mantiene viva la llama

La historia de Egan Bernal después de 2021 es también la historia de un ser humano que se negó a desaparecer. En enero de 2022 sufrió un accidente de entrenamiento catastrófico : fractura de fémur, esternón, vértebras. Los médicos hablaban de probabilidades, no de certezas. Su recuperación tardó más de dos años y fue, en muchos sentidos, más impresionante que cualquier etapa ganada en montaña. Hoy vuelve a ser capitán en carreras de tres semanas, lo que ya es una victoria sin clasificar.

Dani Martínez, nacido en Soacha, escribió en 2024 uno de los capítulos más emocionantes del Giro reciente. Segundo en Roma detrás de Tadej Pogačar, que ese año parecía de otra categoría para cualquier rival, Martínez ofreció la mejor resistencia posible y devolvió a Colombia al podio final con una madurez que no se improvisa. A sus 28 años en ese momento, confirmó que era un hombre para grandes vueltas.

Santiago Buitrago, de Bogotá, ganó etapas consecutivas en 2022 y 2023, algo que no es fácil de repetir en una carrera tan imprevisible como el Giro. La mala suerte le obligó a retirarse en 2026, pero su talento para la montaña no tiene fecha de caducidad. Einer Rubio, vencedor de etapa en 2023, completa una generación que no tiene intención de ceder terreno.

Francamente, ningún otro país latinoamericano ha construido una relación tan profunda con el Giro. Colombia no participa en la Corsa Rosa : la habita. El siguiente reto para esta generación no es ganar una etapa; es volver a pintarse de rosa en Milán. Con Bernal recuperado, Martínez en forma y Buitrago hambriento, la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo.

María Gómez
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