Exmilitar condenado por feminicidio de esposa e hija en Bogotá

Señor mayor de pie en tribunal, rodeado de personas.

El 10 de septiembre de 2026, agentes de la Policía Nacional detuvieron a Donis David Fonseca, exmilitar de 44 años que trabajaba como guarda de seguridad, mientras conducía por la vía Bogotá-Cundinamarca. Dentro del vehículo, los uniformados encontraron los cuerpos sin vida de su esposa, Keila Fernández Ortiz, y de su hija de 10 años, Luciana Fernández, ambas oriundas del departamento de La Guajira. Lo que siguió reveló un crimen cometido cuatro días antes, meticulosamente ocultado y, al final, descubierto por casualidad en una carretera.

Tres días de encubrimiento y una ruta sin destino

Según el relato reconstruido por la Fiscalía General de la Nación, los hechos comenzaron el 7 de septiembre en el barrio Betania, localidad de Usme, en Bogotá. Fonseca asfixió a su hija Luciana dentro de la vivienda familiar, como represalia contra la madre por un altercado previo. Ese mismo día, al regresar Keila Fernández del trabajo, el agresor le dijo que tenía una sorpresa. Le vendó los ojos y la atacó con un arma cortopunzante. Después limpió las manchas de sangre para borrar evidencias.

Los cuerpos permanecieron dos días en la vivienda. El 9 de septiembre, Fonseca ubicó los cadáveres en los asientos delantero y trasero del automóvil y emprendió camino hacia La Guajira. Al mediodía cambió de idea y giró rumbo a Villavicencio, en el departamento del Meta. Fue esa indecisión, ese trayecto errático, lo que terminó delatándolo. La concesión vial alertó a la Policía por sospechas ante el vehículo estacionado en el municipio de Chipaque, según confirmó el gobernador Jorge Rey.

Durante la audiencia de legalización de captura e imputación, Fonseca aceptó los cargos sin resistencia. Un juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario como medida preventiva. El exmilitar enfrenta los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, con una pena que oscila entre 20 y 41 años de prisión.

Este caso se inscribe en un patrón que las autoridades bogotanas conocen bien. Según datos de la Secretaría de la Mujer de Bogotá, con base en registros de la Fiscalía, Medicina Legal y Policía Nacional, entre enero y julio de 2026 se registraron 11 feminicidios en la ciudad. Tres de ellos ocurrieron en la localidad de Bosa y otros tres en Ciudad Bolívar. Vale la pena señalar que el crimen de Luciana constituye además un caso de violencia vicaria, una forma de agresión que usa el sufrimiento de los hijos como arma contra la madre.

Violencia vicaria : el delito invisible que destruye familias

La violencia vicaria no aparece en el Código Penal colombiano como delito autónomo, pero sus consecuencias son devastadoras. La experta internacional Sonia Vaccaro, una de las primeras investigadoras en definir este concepto a nivel mundial, explica que en la violencia vicaria siempre existe una historia previa de maltrato. Su expresión más extrema termina en asesinato, secuestro o desaparición de los hijos. La cotidiana se ejerce a través de visitas, custodia compartida y cualquier contacto que permita continuar el daño contra la madre.

Las formas que adopta esta violencia son variadas. Entre las más documentadas figuran :

  • Amenazas verbales y manipulación emocional hacia los menores
  • Control coercitivo del régimen de visitas
  • Descuido o abuso físico de niñas y niños
  • Daño deliberado al vínculo afectivo entre la madre y sus hijos
  • Violencia sexual y lesiones físicas usadas como castigo indirecto

La Encuesta de Mujeres y Equidad de Género (EMEG), actualizada en 2025 por el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría de la Mujer, reveló que 1 de cada 10 mujeres con hijas o hijos en Bogotá sufrió violencia vicaria al menos una vez en los dos últimos años. La exembajadora de Suecia en Colombia, Helena Storm, señaló durante un diálogo organizado por ONU Mujeres que esta problemática ha permanecido invisible tanto en la sociedad como en las políticas públicas, bloqueando su prevención y atención.

El feminicidio en Bogotá : cifras que exigen respuesta urgente

El caso de Keila y Luciana Fernández no es un hecho aislado. Los datos de violencia intrafamiliar en Bogotá muestran una escalada alarmante. Según la Veeduría Distrital, solo en el primer trimestre de 2026 se registraron 15.538 casos, un aumento del 58,5% respecto al mismo periodo de 2025. Las mujeres representan el 71,9% de las víctimas. Los casos con menores de edad involucrados casi se duplicaron, con un incremento del 99,1%.

Indicador Dato Fuente
Feminicidios en Bogotá (enero-julio 2026) 11 casos Secretaría de la Mujer
Mujeres valoradas por riesgo de feminicidio (enero-junio 2026) 1.869 Medicina Legal
Clasificadas en riesgo extremo 809 Medicina Legal
Feminicidios íntimos (2023-2024) 72% Obs. Mujeres y Equidad de Género
Agresores masculinos (100% de los casos) 100% Obs. Mujeres y Equidad de Género

La investigación Vidas que importan, datos que cuentan, elaborada en alianza entre la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad de Antioquia y la Secretaría de la Mujer, estableció que el 49% de los feminicidios bogotanos entre 2023 y 2024 estuvieron precedidos por violencias reiteradas. El 62% dejó como víctimas indirectas a hijos e hijas menores de edad. Casos como el de militares vinculados a muertes violentas con posible componente de feminicidio refuerzan la necesidad de revisar los perfiles de riesgo dentro de las instituciones armadas.

Tipificar la violencia vicaria como delito autónomo en Colombia ya no es una discusión académica : es una deuda concreta con miles de familias. Mientras el Congreso debate, las líneas de atención siguen activas. Si eres víctima, puedes comunicarte con la Línea Púrpura (018000112137), la Fiscalía (122) o Sisma Mujer (314 7709729).

María Gómez
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