El miércoles 13 de mayo de 2026, Yulixa Toloza, estilista de 52 años residente en el barrio Bosa Santa Lucía, entró a un establecimiento estético sobre la Autopista Sur de Bogotá. Nunca más volvió a ser vista por sus familiares. Lo que relata su amiga y acompañante, Amalia Pardo, dibuja un cuadro inquietante : una mujer que salió del procedimiento sin poder mantenerse en pie, desorientada, incapaz de articular palabras coherentes, y que horas después el establecimiento dio por “ida por voluntad propia”.
Una lipólisis de tres millones de pesos y las dudas que nadie escuchó
Yulixa había planeado durante días realizarse una lipólisis láser con sedación. El precio pactado rondaba los tres millones de pesos, una cifra que a Amalia le pareció sospechosamente baja desde el principio. “Yo le decía que es muy barato. No me parece que eso sea seguro”, recordó. Yulixa la tranquilizó : otras conocidas ya se habían atendido allí y todo había salido bien.
Llegó al lugar cerca de las 8 :05 de la mañana. Como ya había abonado dinero y firmado el consentimiento informado, la ingresaron en menos de veinte minutos. Amalia quedó en la sala de espera, esperando que el procedimiento terminara en una o dos horas, tal como le habían indicado.
El tiempo pasó. Las horas también. Fue solo al mediodía cuando una empleada bajó para avisar que Yulixa podía recibir visita. Lo que Amalia encontró la dejó sin palabras : su amiga miraba al vacío, pronunciaba frases sin sentido y no podía sostenerse sola. “Yo la vi muy mal”, declaró.
Estos son los datos clave del procedimiento según el testimonio de Amalia Pardo :
- Tipo de intervención : lipólisis láser con sedación
- Costo aproximado : tres millones de pesos colombianos
- Hora de ingreso : 8 :20 a.m. del 13 de mayo de 2026
- Primera visita permitida : cerca de la 1 :00 p.m.
- Última imagen conocida de Yulixa : 4 :00 p.m., en el interior del establecimiento
Desmayos, hiperventilación y una salida que nadie vio
Amalia intentó que el personal actuara. Les explicó que Yulixa no podía ponerse en pie, que hiperventilaba, que se desplomaba cada vez que intentaban levantarla. La respuesta que recibió, según su versión, fue insistente : debía pedir un carro y llevársela. Canceló dos viajes porque Yulixa cayó al piso en ambos intentos.
Ante la imposibilidad de moverla, el establecimiento propuso dejarla “en observación” en una habitación monitoreada únicamente por cámara. Amalia aceptó, la acomodó en la cama, y salió poco después de las 4 :10 de la tarde a buscarle ropa limpia, ya que Yulixa había perdido el control de esfínteres durante los episodios de desmayo.
Esa fue la última vez que alguien de confianza la vio.
Cuando otra amiga regresó con ropa de cambio horas después, empezaron las evasivas. La dueña del negocio respondía por mensajes que no era necesario que fueran. Entrada la noche, les comunicaron que Yulixa había salido por decisión propia en un vehículo. Para Amalia, esa versión es indefendible : “Eso es absurdo. Ella no se podía ni mover”.
| Hora | Hecho registrado |
|---|---|
| 8 :05 a.m. | Yulixa llega al establecimiento en la Autopista Sur |
| 8 :20 a.m. | Ingresa al procedimiento de lipólisis con sedación |
| 1 :00 p.m. | Amalia la ve por primera vez : desorientada e incapaz de hablar con coherencia |
| 4 :10 p.m. | Amalia sale a buscar ropa limpia; Yulixa queda acostada y sedada |
| Noche del 13/05 | El establecimiento informa que Yulixa “salió por voluntad propia” |
Familiares y allegados difundieron de inmediato avisos en redes sociales : Yulixa vestía sudadera negra, camiseta negra y llevaba el cabello recogido en cola alta. Los carteles advertían que su estado de salud era “vulnerable”. Bomberos y Policía ingresaron al establecimiento para verificar si seguía dentro. No la encontraron.
Procedimientos estéticos sin garantías : un riesgo que se paga caro
Este caso no es un hecho aislado. la muerte de una policía estadounidense tras una cirugía BBL en Colombia ya había encendido alarmas sobre la proliferación de centros estéticos que operan al margen de los estándares médicos exigibles. La promesa de resultados rápidos y precios bajos sigue atrayendo a personas que desconocen los riesgos reales.
Una lipólisis láser con sedación no es un procedimiento menor. Requiere supervisión médica certificada, equipos de monitoreo, protocolo de recuperación y personal capacitado para gestionar cualquier complicación. Nada de lo descrito por Amalia sugiere que esas condiciones estuvieran presentes.
La propia Amalia lanzó un mensaje directo al cerrar su testimonio : “A veces uno, por la vanidad o por el afán, busca lo más económico y no siempre esa es la mejor salida.” Francamente, no podría estar más de acuerdo. Antes de agendar cualquier intervención estética, verifica que el establecimiento esté habilitado por la Secretaría de Salud, que el profesional tenga registro médico vigente y que exista un protocolo claro de emergencias. Tres millones de pesos pueden parecer una ganga. Las consecuencias de equivocarse no tienen precio.
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