Empresario reclama 30 mil dólares en caso Ferrari

Ejecutivo presenta automóvil deportivo rojo a equipo profesional.

El 20 de mayo de 2026, Antonio Mendivil depositó 30.000 dólares en una cuenta colombiana para reservar el cupo de fabricación de su segundo Ferrari. Apenas dos semanas después, el 4 de junio, recibió una notificación que cambió todo : la marca italiana había retirado la representación oficial al concesionario de Bogotá. Desde entonces, ese dinero está en el limbo y nadie le da una respuesta clara.

30.000 dólares sin respuesta : la pesadilla de un cliente de Ferrari en Bogotá

Mendivil no es un comprador novato de la marca. Lleva año y medio como propietario de un Ferrari 296 GTS adquirido en el concesionario ubicado en la calle 103 con carrera 19, en el norte de Bogotá. Conoce el proceso, conoce los precios y sabía perfectamente lo que implicaba iniciar una segunda compra. El nuevo vehículo tenía un contrato suscrito por 875.000 dólares, con un valor real que rondaba los 890.000 dólares. Para asegurar el cupo de fabricación, el concesionario le exigió un anticipo de 30.000 dólares. Lo consignó. Cumplió su parte.

El problema no fue el monto del anticipo, sino lo que vino después. Según relató en entrevista con Blu Radio : “Para que te adjudiquen el cupo en Ferrari había que abonar 30.000 dólares. Los depositamos el 20 de mayo y, afortunadamente, era solamente la inicial para separar el cupo”. La suerte, si se puede llamar así, fue que no había entregado más. Pero esos 30.000 dólares siguen sin aparecer.

Desde que se conoció la ruptura entre Ferrari y Autos Italianos de Colombia, la empresa que operaba el concesionario, el silencio institucional ha sido la norma. Mendivil explica que hay una nueva gerente o representante legal designada en Colombia, a quien los afectados han escrito reiteradamente por correo electrónico. La respuesta : ninguna. “No contestan, no contestan simplemente”, dijo el empresario con una frustración difícil de disimular.

El contraste con la actitud de Henry Ávila, quien actuó como representante legal y gerente anterior, resulta llamativo. Ávila sí ha respondido, ha dado la cara y mantiene comunicación con los clientes. Sin embargo, desde que los nuevos socios asumieron el manejo de la situación, el mutismo es total : “Henry sí ha dado la cara, se ha mostrado, contesta, pero los nuevos socios nadie dice nada”.

Un modelo de pagos cuestionable que no existe en otros países

Uno de los aspectos más reveladores del testimonio de Mendivil es la comparación entre el esquema de pagos aplicado en Colombia y el que opera en Estados Unidos. Curioso por entender si el proceso era estándar, consultó con un concesionario Ferrari en ese país. Lo que descubrió genera serias dudas sobre la transparencia del modelo local.

Aspecto Colombia (Autos Italianos) Estados Unidos
Anticipo inicial 30.000 USD consignados en cuenta colombiana 30.000 USD para reservar el cupo
Momento del pago restante Cuando el vehículo alcanza el 70% de producción Al llegar el vehículo a Miami
Destino del dinero Se envía a Italia desde Colombia Permanece bajo custodia hasta entrega

El propio Mendivil lo resume sin rodeos : “Aquí te hacen consignar a una cuenta en Colombia y ese dinero lo mandan para Italia cuando el vehículo está como en el 70% de producción. O sea, trabajan con el dinero de uno”. Esta diferencia no es menor. Mientras en EE.UU. el comprador conserva control sobre sus recursos hasta recibir el automóvil en Miami, en Colombia el dinero sale del país meses antes de que el vehículo esté listo.

Frente a esta mecánica, Mendivil es directo en su postura : una entidad gubernamental debería intervenir y regular este tipo de contratos. No es un reclamo emocional, es una advertencia razonada sobre un vacío regulatorio que, en este caso, ya afectó económicamente a varios compradores.

Según el ex gerente Henry Ávila, el número de casos similares rondaría entre cinco y seis. Sin embargo, Mendivil desconfía de esa cifra : “Vaya uno a saber cuántos están involucrados”. Además, señala que la empresa matriz de la operación estaría registrada en Panamá, funcionando la sede colombiana como una sucursal.

Posventa sin soporte : el problema que va más allá del dinero perdido

Recuperar los 30.000 dólares es urgente, pero Mendivil identifica algo igual de preocupante para quienes ya son propietarios de un Ferrari en Colombia : la ausencia de servicio de posventa especializado. Estos vehículos no se pueden llevar a cualquier taller. Requieren técnicos certificados, repuestos originales y protocolos específicos de la marca. Sin un concesionario oficial activo, todo eso desaparece.

Sus palabras no dejan margen para la interpretación : “Lo más importante aquí es que la marca se está quedando sin posventa. Estos vehículos requieren mantenimiento especializado y todo lo deben hacer ellos. Ahí estamos en el aire con el tema de posventa”. Para alguien con un 296 GTS en su garaje, eso no es un detalle secundario.

Los dueños de Ferrari en Colombia enfrentan ahora tres problemas concretos :

  • Incertidumbre sobre la devolución de anticipos entregados al concesionario.
  • Falta de mantenimiento oficial para los vehículos ya adquiridos.
  • Ausencia de un interlocutor institucional que responda formalmente.

El caso de Mendivil expone una grieta importante en el mercado de autos de lujo en Colombia : la ausencia de regulación clara sobre contratos de preventa de vehículos de alta gama. Si un comprador puede perder decenas de miles de dólares sin ningún organismo que intervenga, la pregunta válida es quién protege al consumidor cuando la marca ya se fue y los socios guardan silencio. Esa respuesta, por ahora, también está pendiente.

María Gómez
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