De la Espriella : el «Tigre» de extrema derecha

Hombre de traje en interior de juzgado formal

El 31 de mayo de 2026, Colombia amaneció con una sorpresa que pocos se atrevieron a anticipar : Abelardo de la Espriella obtuvo más del 43 % de los votos en la primera vuelta presidencial, superando al senador izquierdista Iván Cepeda, favorito de las encuestas y delfín del presidente saliente Gustavo Petro. Un abogado penalista de 47 años, sin ningún cargo político previo en su hoja de vida, se planta ahora a las puertas del Palacio de Nariño.

El abogado millonario que nunca buscó un escaño

Pocos perfiles resultan tan paradójicos como el de De la Espriella. Especialista en causas mediáticas de alto voltaje, construyó su reputación defendiendo estrellas del fútbol, jefes paramilitares y figuras envueltas en escándalos de corrupción, lavado de activos y narcotráfico. Su nombre circulaba en los pasillos judiciales colombianos mucho antes de que cruzara por su mente presentarse a unas elecciones.

Hasta hace poco residía en Italia, donde gestionaba negocios en los sectores del ron y el vino. Padre de cuatro hijos, habla de una fe recuperada que, dice, lo empujó a regresar a Colombia y lanzarse a la política para “salvar al país de la izquierda”. La frase que más repite en sus mítines no deja margen a la ambigüedad : quiere “destripar” al progresismo.

Yann Basset, profesor de ciencias políticas en la Universidad del Rosario de Bogotá, advierte que, aunque De la Espriella se presenta como ajeno a la “casta política”, en realidad está muy conectado con las élites. Su outsiderismo es, en buena medida, una construcción de marca personal.

Entre 2008 y 2019, la Fundación para la Libertad de Prensa documentó 109 demandas por difamación y calumnia interpuestas por De la Espriella contra periodistas que investigaban el origen de su fortuna o sus vínculos con personajes controvertidos. Ese dato no es anecdótico : revela un patrón de intimidación sistemática hacia la prensa que resulta difícil ignorar cuando se habla de un candidato presidencial.

La plataforma del «Tigre» : orden, mano dura y referencias foráneas

Su apodo, el Tigre, encaja perfectamente con la imagen que proyecta. Su slogan “Firme por la patria” resume una propuesta que pivota sobre la seguridad en un país que vive la peor escalada de violencia desde el acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016. El asesinato del senador Miguel Uribe en 2025 reavivó fantasmas que Colombia creía haber superado, y De la Espriella supo leer ese miedo antes que nadie.

Frente a la estrategia de “paz total” impulsada por Petro, que Basset califica de “muy ambiciosa y algo ingenua”, el candidato de ultraderecha propone un giro de 180 grados. Su programa se articula en torno a varios ejes concretos :

  • Ruptura inmediata de las negociaciones con grupos armados
  • Refuerzo del aparato militar y policial
  • Construcción de megacárceles inspiradas en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador
  • Alianza estratégica con Estados Unidos e Israel
  • Reducción drástica del Estado, al estilo de Javier Milei en Argentina

El respaldo explícito de Donald Trump, que lo calificó en Truth Social de “líder inteligente, fuerte y duro”, añade un componente geopolítico a su campaña. Aunque ese apoyo puede movilizar a parte del electorado conservador, también alimenta las acusaciones de injerencia extranjera, un arma de doble filo que podría pasarle factura en la segunda vuelta del 21 de junio.

Candidato Posición ideológica Estrategia de seguridad Referente internacional
Abelardo de la Espriella Ultraderecha Mano dura, megacárceles Trump, Bukele, Milei
Iván Cepeda Izquierda Paz total con grupos armados Petro, progresismo regional

Escándalos, virilismo y el vacío que llenó a la derecha

Su campaña no se entiende sin sus polémicas. En mayo de 2026, una jueza de Bogotá le ordenó presentar disculpas públicas tras mostrar en una entrevista radial de Piso 8, ante una periodista, una fotografía íntima propia y afirmar que ganaba el voto femenino gracias al tamaño de su pene. La periodista denunció públicamente en X “una falta de respeto total”. Él pidió disculpas, aunque insistió en que todo era “humor”. El episodio se viralizó y, paradójicamente, no hundió su candidatura.

Jacobo Grajales, docente de ciencias políticas en la Universidad Paris I Panthéon-Sorbonne, señaló en RFI que De la Espriella logró “acaparar el voto” de la derecha tradicional, incluido el electorado de Paloma Valencia, candidata respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, quien finalmente pidió votar por él. Uribe abandonó el poder en 2010 y la derecha colombiana nunca terminó de cubrir ese hueco. De la Espriella apareció en el momento exacto.

Su ascenso no ocurre en el vacío : forma parte de una ola regional que llevó a Bolsonaro al poder en Brasil, a Kast a la segunda vuelta en Chile y a Milei a la Casa Rosada argentina. Basset es franco al respecto : “Los imita de manera bastante desordenada, sin mucho contenido de fondo, es puro marketing.” Pero ese marketing está funcionando.

Iván Cepeda, por su parte, afronta el segundo turno debilitado. Gustavo Petro cuestionó los resultados de la primera vuelta sin aportar pruebas serias de fraude, y ese error le regaló a De la Espriella una posición insólita : la de defensor de las instituciones frente a un oficialismo que las desafía. Sobre las promesas incumplidas de Petro y lo que revelan sobre su forma de gobernar, el debate colombiano lleva meses siendo intenso.

Lo que viene : más allá del 21 de junio

Si De la Espriella llega a la presidencia, Colombia no solo cambiará de gobierno, sino de paradigma. Su relación fluida con el mundo judicial, su historial de intimidación a periodistas y su aproximación al expresidente ecuatoriano Daniel Noboa, otro defensor de la línea dura contra el narco, dibujan un escenario donde las instituciones democráticas colombianas serán sometidas a una presión inédita.

Vale preguntarse qué ocurre con los movimientos sociales, con la JEP o con los acuerdos de La Habana si un presidente que promete “destruir la tiranía izquierdista” toma el mando. La segunda vuelta no es solo una elección entre dos candidatos : es un test sobre hasta dónde ha cambiado Colombia.

Juan Pérez
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