El miércoles 29 de octubre de 2026, María José Forero, una niña de apenas 10 años, caminaba hacia su colegio por la Avenida Boyacá, al sur de Bogotá. No llegó. Una motocicleta que circulaba a alta velocidad la arrolló junto a otras tres personas, entre ellas su propia hermana. Dos días después, el 31 de octubre, su familia la despidió entre lágrimas y una exigencia clara : justicia.
Lo que ocurrió en la avenida Boyacá aquella mañana
El siniestro se produjo en horas de la mañana, cuando varios menores se desplazaban a pie rumbo a sus instituciones educativas. Según testimonios de vecinos del sector, el motociclista se movilizaba a una velocidad claramente excesiva para una zona donde niños transitan a diario. El impacto dejó heridas a varias personas y cobró la vida de María José Forero, la menor del grupo.
La comunidad del sector no guarda silencio frente a este hecho. Hace tiempo que los residentes advierten sobre la recurrencia de accidentes de tránsito en ese corredor vial. No es un problema nuevo : la Avenida Boyacá concentra un tráfico intenso de motocicletas y vehículos que, con frecuencia, ignoran los límites de velocidad establecidos en zonas escolares.
La hermana de María José también resultó lesionada en el accidente. Al momento de publicarse esta información, permanecía hospitalizada en un centro médico de la capital, bajo atención médica. La familia enfrenta así un dolor doble : el duelo por la niña fallecida y la angustia por la recuperación de la otra menor.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Fecha del accidente | 29 de octubre de 2026, mañana |
| Lugar | Avenida Boyacá, sur de Bogotá |
| Víctima fatal | María José Forero, 10 años |
| Otras personas afectadas | Tres heridos, incluida la hermana de la menor |
| Causa aparente | Exceso de velocidad del motociclista |
La familia habla : “Exigimos justicia inmediata”
Durante las honras fúnebres celebradas el 31 de octubre, los familiares de María José Forero tomaron la palabra con una mezcla de dolor y determinación. Álex Forero, tío de la menor, fue contundente en sus declaraciones a Citytv : “Lo único que nos ha dicho la Fiscalía es que nos toca esperar tres meses. Tres meses donde este personaje va a estar libre. Nosotros exigimos justicia inmediata, porque se llevó la vida de un angelito.”
Tres meses. Ese plazo, comunicado por la Fiscalía General de la Nación, resulta inaceptable para una familia que acaba de enterrar a una niña de 10 años. No es difícil entenderlos. Frente a ese horizonte, los allegados exigen celeridad procesal y cuestionan que el presunto responsable pueda permanecer en libertad durante toda la investigación.
Jessica Buitrago, madre de María José, habló desde el dolor más crudo. Sus palabras resumen lo que vive cualquier padre en una situación así :
- “Es un dolor muy grande, porque perdí a mi chiquitica y tengo la otra en el hospital.”
- “Lo único que pido de verdad es justicia, que no vuelva a pasar esto.”
- “Por ese sendero pasan muchos niños y no es justo que por una persona imprudente pase todo esto.”
El llamado de la familia no se limita al sistema judicial. También interpela directamente a las autoridades de tránsito, al Gobierno distrital y a los medios de comunicación para que acompañen el proceso y eviten que el caso caiga en el olvido. En Bogotá, lamentablemente, la violencia y la impunidad afectan a distintos sectores de la ciudad, y las familias víctimas saben bien lo que significa luchar contra la indiferencia institucional.
Seguridad vial en zonas escolares : una deuda pendiente con la infancia
Más allá del proceso penal, este caso pone sobre la mesa una pregunta urgente : ¿por qué una niña de 10 años no puede caminar segura hacia su colegio ? La madre de María José señaló con precisión que el tramo donde ocurrió el atropellamiento es frecuentado por una alta población infantil. No existe señalización suficiente, ni control efectivo de velocidad, ni presencia visible de autoridades de tránsito en los horarios de entrada y salida escolar.
Los accidentes en zonas escolares no son accidentales en su repetición. Son el resultado de una gestión vial deficiente y de la impunidad que históricamente ha rodeado las infracciones de tránsito en Colombia. Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal, los menores de edad representan un porcentaje significativo de las víctimas fatales en siniestros viales urbanos cada año. Cada estadística esconde una historia como la de María José.
Para que tragedias como esta no se repitan, las medidas necesarias son concretas y conocidas :
- Instalar reductores de velocidad efectivos frente a colegios y zonas de tránsito infantil.
- Reforzar la presencia de agentes de tránsito en horarios escolares críticos.
- Aplicar sanciones ejemplares a conductores que superen los límites de velocidad en zonas protegidas.
- Crear corredores escolares seguros con señalización clara y visible.
La muerte de María José Forero no puede convertirse en otro número en un informe anual. Su familia exige justicia ahora, y la ciudadanía tiene la responsabilidad de respaldar ese reclamo. La Avenida Boyacá debe ser segura para todos los niños que la recorren cada mañana. Eso no es un privilegio : es una obligación del Estado.
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