Feminicidio en La Modelo : asesino confeso tras las rejas

Hombre encarcelado solo en celda de prisión oscura

El sábado 22 de agosto de 2026, los guardias del pabellón 13 de la cárcel La Modelo de Bogotá hallaron el cadáver de una mujer durante la jornada de visitas. Plena luz del día. Dentro de uno de los penales más vigilados del país. La víctima había ingresado legalmente para visitar a su pareja privada de la libertad, y salió en una bolsa. Nadie, hasta ahora, ha explicado con claridad cómo ocurrió.

El dato que más estremece no es solo el crimen : es que el agresor ya había intentado matar a una pareja anterior en 2015, y cumplía condena precisamente por eso. El sistema lo sabía. Y aun así, falló.

Un feminicida dentro de La Modelo : quién es William Martínez Alvarino

William Rafael Martínez Alvarino, de 45 años, natural de Talaigua Nuevo, municipio del departamento de Bolívar, no es un desconocido para la justicia colombiana. Reconoció sin rodeos haber asesinado a la joven que lo visitaba ese sábado. No hubo negación, no hubo silencio : la confesión llegó casi de inmediato tras el hallazgo del cuerpo.

Para entender la magnitud del fallo institucional, hay que revisar el expediente con detenimiento. Martínez Alvarino cumplía una condena de 21 años y 4 meses de prisión impuesta desde 2018, derivada de un intento de feminicidio cometido el 30 de octubre de 2015. Su víctima entonces fue la madre de sus tres hijos. La fiscal del caso describió los hechos sin eufemismos : él la persiguió con una navaja por una zona del sur de Bogotá, la alcanzó en la calle cuando ella intentaba escapar y le propinó más de 20 heridas en la cara, el cuello, los brazos y el abdomen.

La agresión ocurrió pese a que existía una orden judicial de alejamiento vigente. La mujer quedó con secuelas permanentes en el rostro y el cuello, y llegó a ser trasladada a una casa de refugio como medida de protección. El abogado defensor intentó calificar el episodio como una simple riña de violencia intrafamiliar. El juez rechazó esa tesis de plano y ordenó su reclusión en La Modelo.

Fecha Hecho
30 octubre 2015 Intento de feminicidio contra la madre de sus hijos; más de 20 heridas con arma blanca
2018 Condena de 21 años y 4 meses de prisión; ingreso a La Modelo
18 agosto 2026 Solicitud de prisión domiciliaria; beneficio denegado por el juez
22 agosto 2026 Feminicidio de su nueva pareja durante la jornada de visitas en el pabellón 13

Cuatro días antes del crimen, exactamente el 18 de agosto, Martínez Alvarino había solicitado casa por cárcel. El juez se lo negó. Cuatro días después, mató a otra mujer. La línea entre ambos hechos no necesita interpretación : es directa y brutal.

El fallo del sistema penitenciario : cómo fue posible este crimen

La pregunta que nadie en el INPEC ha respondido todavía es la más obvia : ¿cómo logró un recluso asesinar a una visitante dentro del penal sin que ningún dragoneante lo impidiera ? El pabellón 13 no es un rincón olvidado. Es un área con protocolo de seguridad, requisas y presencia permanente de guardias.

Las fallas que este caso deja al descubierto son, cuando menos, tres :

  1. Control insuficiente durante las visitas : los privados de libertad y sus visitantes tuvieron un nivel de privacidad incompatible con la peligrosidad del recluso.
  2. Historial ignorado : la ficha de Martínez Alvarino señalaba un perfil de violencia extrema contra mujeres, lo que debería haber implicado protocolos diferenciados.
  3. Ausencia de respuesta institucional inmediata : hasta la fecha de publicación de esta información, el INPEC no ha ofrecido una explicación pública sobre lo ocurrido.

Fuentes cercanas al caso señalan que el Estado colombiano podría enfrentar demandas civiles por los hechos. La negligencia institucional en la vigilancia de un recluso con antecedentes de violencia de género documentados abre una vía legal clara para la familia de la víctima.

El ministro de Justicia, Iván Cancino, condenó públicamente el feminicidio y ordenó abrir una investigación interna. Pero una condena verbal, por más enérgica que sea, no devuelve a ninguna mujer ni repara el daño de un sistema que falló dos veces con el mismo agresor.

Lo que este caso revela sobre la violencia de género en los centros penitenciarios

Colombia registró más de 600 feminicidios en 2024, según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal. Que uno de esos crímenes ocurra dentro de una cárcel, perpetrado por alguien que ya purga condena por un delito similar, no es solo una paradoja : es una grieta estructural.

Las visitas conyugales y familiares en los penales colombianos carecen, en muchos casos, de protocolos diferenciados según el perfil de riesgo del recluso. Un hombre condenado por intentar matar a una mujer debería tener controles específicos durante sus visitas. Francamente, permitir que Martínez Alvarino recibiera visitas sin supervisión reforzada fue un error que costó una vida.

El debate que este caso debe abrir no gira únicamente en torno a la responsabilidad individual del agresor. La discusión urgente apunta a los protocolos de seguridad durante las jornadas de visitas para reclusos condenados por violencia de género, a la capacitación de los guardias del INPEC para identificar situaciones de riesgo, y a los mecanismos de protección que el sistema penitenciario debe garantizar a las mujeres que ingresan a visitar a sus parejas. Ese es el punto de partida real para evitar que este tipo de crimen vuelva a cometerse dentro de un recinto que, por definición, debería ser el lugar donde el Estado tiene mayor control.

María Gómez
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