Colombia abre embajada en Jerusalén

Diplomáticos saludan frente a embajada colombiana decorada con flores

El 14 de julio de 2026, en Washington, se produjo un encuentro que cambia radicalmente el mapa diplomático de AmĂ©rica Latina respecto a Oriente Medio. Omar Bula Escobar, futuro canciller de Colombia, se reuniĂł con su homĂłlogo israelĂ­ Gideon Sa’ar y anunciĂł algo que habrĂ­a resultado impensable hace apenas un año : Colombia abrirá una embajada en JerusalĂ©n y restablecerá plenamente sus relaciones diplomáticas con Israel. Una decisiĂłn que no es menor, ni simbĂłlica. Es un giro de 180 grados en la polĂ­tica exterior colombiana.

Colombia se convierte en el noveno país con embajada en Jerusalén

La noticia tiene un peso histĂłrico concreto. Con este anuncio, Colombia se suma a un grupo reducido de naciones que han dado el paso de trasladar o abrir su representaciĂłn diplomática en JerusalĂ©n, ciudad cuyo estatus internacional sigue siendo objeto de debate. Ser el noveno paĂ­s en hacerlo no es un detalle anecdĂłtico : refleja una posiciĂłn polĂ­tica muy clara respecto al reconocimiento de la capital israelĂ­.

Lo acordado en Washington va más allá de la apertura de una embajada. Los dos cancilleres establecieron también la eliminación de los requisitos de visado para los ciudadanos de ambos países, una medida que beneficia directamente a miles de viajeros, empresarios y estudiantes. La normalización diplomática incluye, por tanto, una dimensión práctica y cotidiana que no conviene ignorar.

Para entender la magnitud de este cambio, hay que repasar el deterioro de las relaciones bilaterales durante los últimos dos años. Bajo la presidencia de Gustavo Petro, Colombia rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2024, suspendió la compra de armamento israelí y acusó públicamente al Estado hebreo de cometer un «genocidio» en Gaza. Israel rechazó categóricamente esa acusación. El resultado fue una ruptura total, sin precedentes en la historia reciente de los dos países.

El siguiente cuadro resume los principales hitos de esa relaciĂłn bilateral entre 2024 y 2026 :

Fecha Acontecimiento
2024 Gustavo Petro rompe relaciones diplomáticas con Israel
2024 Colombia suspende compras de armamento israelĂ­
2026 (campaña) Abelardo de la Espriella promete restablecer la alianza con Israel
14 julio 2026 ReuniĂłn Bula Escobar-Sa’ar en Washington; anuncio de la embajada en JerusalĂ©n
Agosto 2026 De la Espriella asume la presidencia de Colombia

El presidente electo De la Espriella y su apuesta por Israel

Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia en agosto de 2026. Desde su campaña, hizo del acercamiento a Israel uno de sus compromisos más visibles. No fue una promesa vaga : hablĂł explĂ­citamente de restablecer una alianza estratĂ©gica, abrir una embajada en JerusalĂ©n y reforzar la cooperaciĂłn en tres áreas concretas.

  1. Seguridad : Colombia busca retomar el acceso a tecnologĂ­a y formaciĂłn militar israelĂ­, interrumpida tras la ruptura de Petro.
  2. EconomĂ­a : Se prevĂ©n acuerdos comerciales y de inversiĂłn que estaban bloqueados desde 2024.
  3. Diplomacia : El objetivo es recuperar el peso de Colombia en foros internacionales con una posiciĂłn más equilibrada respecto al conflicto en Oriente Medio.

Este giro tiene un contexto político interno muy relevante. La polarización que marcó las elecciones colombianas entre izquierda y extrema derecha explica en parte por qué la política exterior se convirtió en un campo de batalla ideológico. De la Espriella ganó con una agenda que rechaza frontalmente el legado diplomático de Petro, y la embajada en Jerusalén es, francamente, el símbolo más potente de ese rechazo.

Para mí, lo más llamativo de este caso no es el anuncio en sí, sino la velocidad del cambio. En menos de dos años, Colombia pasa de romper relaciones con Israel a convertirse en uno de los pocos países del mundo con embajada en Jerusalén. Eso dice mucho sobre la fragilidad de la continuidad diplomática cuando depende exclusivamente de la voluntad de un presidente.

Las implicaciones regionales de esta apertura diplomática

AmĂ©rica Latina observa este movimiento con atenciĂłn. Colombia no es un paĂ­s cualquiera en la regiĂłn : tiene peso polĂ­tico, es miembro de organismos multilaterales clave y su posiciĂłn en temas de Oriente Medio influye en los debates de la OEA y de la ONU. Que Bogotá abra una embajada en JerusalĂ©n envĂ­a una señal clara a sus vecinos y aliados.

La eliminación del visado entre colombianos e israelíes también tiene un impacto práctico inmediato. Colombia cuenta con una comunidad judía estimada en torno a las 5.000 personas, principalmente en Bogotá y Cali, y los lazos económicos entre ambos países tienen potencial real de crecer una vez que se normalice el marco diplomático.

No hay que subestimar tampoco la reacción que este anuncio puede generar dentro de Colombia. Sectores progresistas y organizaciones sociales que apoyaron la postura de Petro difícilmente aceptarán este cambio sin resistencia. De la Espriella deberá gestionar esa tensión interna mientras construye su nueva agenda exterior.

El verdadero reto para el nuevo gobierno colombiano no es abrir la embajada, sino consolidar una política exterior coherente a largo plazo, que no quede expuesta a otro vuelco radical con el siguiente cambio de gobierno. Una embajada se puede abrir en meses; reconstruir la credibilidad diplomática de un país lleva años.

MarĂ­a GĂłmez
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