En Colombia, las consecuencias humanitarias derivadas de décadas de enfrentamientos armados continúan afectando a millones de personas, especialmente en territorios rurales donde la presencia estatal es limitada. A pesar del acuerdo de paz firmado en 2016, diversos grupos armados siguen operando en regiones como Nariño, Chocó, Valle del Cauca y Cauca, generando desplazamientos forzados masivos y vulneraciones sistemáticas de derechos fundamentales.
La organización Médicos del Mundo desarrolla programas integrales de asistencia dirigidos a las víctimas del conflicto armado, focalizándose en garantizar el acceso efectivo a servicios sanitarios básicos. Durante 2024, más de 47.000 personas recibieron atención médica gracias a estas intervenciones humanitarias que combinan respuesta urgente con fortalecimiento del sistema sanitario local.
Violencia armada y desplazamiento en zonas rurales
Los enfrentamientos entre facciones armadas no estatales se intensificaron notablemente durante 2024, particularmente en la región del Catatumbo y en varios departamentos del sur colombiano. Aunque se registró una disminución respecto al año anterior, las cifras de secuestros permanecen alarmantes con 279 casos documentados. Simultáneamente, las extorsiones aumentaron un 18% alcanzando 12.956 incidentes, una de las cifras más elevadas de la última década.
Los desplazamientos individuales muestran una tendencia creciente mientras que los masivos han disminuido ligeramente. Actualmente, más de cinco millones de colombianos se encuentran en situación de desplazamiento interno, enfrentando condiciones precarias y acceso restringido a servicios básicos. Durante 2024, aproximadamente 180.000 personas abandonaron sus hogares forzosamente debido a la violencia armada persistente.
En territorios apartados de Putumayo, Amazonas y otras regiones aisladas, las instalaciones sanitarias más cercanas pueden encontrarse a varias horas de distancia, ya sea caminando o navegando en embarcaciones tradicionales. Esta situación se agrava por la carencia de infraestructuras adecuadas y personal médico suficiente, dejando a comunidades enteras sin atención sanitaria regular.
| Indicador humanitario | Cifras 2024 | Variación respecto 2023 |
|---|---|---|
| Secuestros registrados | 279 casos | Disminución |
| Extorsiones documentadas | 12.956 casos | +18% |
| Personas desplazadas | 180.000 | Estable |
| Beneficiarios de ayuda | 47.154 | – |
Poblaciones vulnerables y acceso sanitario limitado
Aunque más del 95% de la población colombiana está afiliada al sistema de seguridad social, el acceso real a servicios de salud permanece como un desafío crítico en zonas rurales. Las comunidades indígenas de Antioquia, Chocó y Cauca enfrentan un incremento preocupante de suicidios e ideaciones suicidas, reflejando el impacto psicosocial del conflicto prolongado.
Las mujeres y niñas afrodescendientes e indígenas constituyen el grupo más afectado por violencias sexuales en contextos de conflicto armado. Según datos del Codhes, el 97% de estos casos permanecen impunes, pues los actores armados utilizan sistemáticamente la violencia sexual como arma de intimidación. La presentación de denuncias formales resulta extremadamente difícil en estas circunstancias.
Las personas LGBTIQ+ enfrentan obstáculos adicionales derivados de la ausencia de reconocimiento jurídico pleno de sus derechos, dificultando la expresión libre de su identidad y orientación sexual. Esta situación complica significativamente una respuesta sanitaria adecuada a sus necesidades específicas, particularmente en materia de atención psicosocial y prevención de violencias.
Respecto a los avances en materia de salud pública como la regulación farmacéutica, Colombia ha experimentado transformaciones legislativas significativas. En 2022, la despenalización del aborto hasta las 24 semanas de gestación marcó un hito histórico. Sin embargo, múltiples barreras persisten :
- Desconocimiento generalizado del marco jurídico vigente por parte de autoridades locales
- Interpretaciones restrictivas de la normativa por personal institucional
- Carencia de formación técnica y en derechos humanos del personal sanitario
- Estigmatización social que dificulta el acceso a servicios de interrupción voluntaria del embarazo
- Infraestructuras insuficientes para garantizar la prestación efectiva del servicio
Respuesta humanitaria integral de Médicos del Mundo
Desde la firma de los acuerdos de paz, Médicos del Mundo opera en Colombia mediante el consorcio humanitario Mire+, asociándose con dos organizaciones internacionales para proporcionar asistencia multisectorial. Esta colaboración abarca atención sanitaria, acceso a agua potable, higiene, protección, alojamiento y alimentación para las poblaciones más afectadas por crisis humanitarias.
El enfoque de intervención privilegia la coordinación con autoridades locales y la implicación de instituciones existentes, vinculando la respuesta urgente con fases posteriores de recuperación y desarrollo. Los servicios sanitarios se concentran en medicina general, salud sexual y reproductiva, además de atención en salud mental y apoyo psicosocial.
En establecimientos sanitarios de Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Chocó y Amazonía, los programas enfatizan la protección de víctimas de violencia sexual mediante la constitución de grupos de auto-apoyo y garantía de atención integral. Se organizan talleres comunitarios dirigidos a instituciones sanitarias y líderes locales sobre violencia doméstica, de género y sexual, estableciendo vías de identificación y acompañamiento.
Todo el personal médico recibe formación específica para informar sobre procedimientos de acceso a interrupciones voluntarias del embarazo, practicar procedimientos médicos hasta las doce semanas y orientar hacia servicios públicos en etapas posteriores. Adicionalmente, Médicos del Mundo respalda financieramente al movimiento Causa Justa, colectivo feminista que promueve los derechos sexuales y reproductivos.
Atención a migrantes y comunidades aisladas
Colombia acoge a más de 2,8 millones de migrantes venezolanos, siendo el principal país receptor de esta población. Solamente el 20% accede a servicios sanitarios y protección social, mientras las redes de explotación sexual, tráfico de sustancias y reclutamiento forzado afectan particularmente a este colectivo vulnerable.
Durante 2024, aproximadamente 400.000 personas atravesaron el Tapón del Darién, selva pantanosa fronteriza considerada una de las rutas migratorias más peligrosas mundialmente. Este trayecto de cuatro a diez días expone a los migrantes a enfermedades, violencias físicas y sexuales, además de extorsión por grupos criminales organizados.
En Las Tecas, último campamento antes de adentrarse en la selva, Médicos del Mundo gestiona un puesto sanitario operativo siete días semanales, siendo la única entidad humanitaria presente. Desde junio de 2024, la organización extendió sus operaciones al territorio panameño, atendiendo en los primeros campamentos accesibles tras la travesía con enfoque más curativo y atención especializada en violencias basadas en género.
En la región del Pacífico colombiano, la colaboración con una fundación italo-colombiana permite proporcionar servicios sanitarios mediante un barco-hospital navegando por zonas prioritarias de Antioquia, Chocó y Cauca. Se establecen casas de salud interculturales, fortaleciendo sistemas de vigilancia epidemiológica y formando agentes comunitarios en coordinación con universidades médicas regionales.


