El lunes 31 de agosto de 2026, antes del amanecer, las Fuerzas Militares de Colombia lanzaron una serie de bombardeos en el departamento del Guaviare, en el sur del paÃs. El resultado : 20 guerrilleros abatidos, cinco capturados y dos menores rescatados. No se trata de una operación rutinaria. Es la ofensiva más letal desde que Abelardo de la Espriella asumió la presidencia el 7 de agosto pasado, y marca con claridad el tono de lo que promete ser un mandato sin concesiones frente al crimen organizado.
Una operación quirúrgica en el corazón del Guaviare
El objetivo de los bombardeos era una zona bajo control de disidentes de las FARC comandados por Iván Mordisco, el rebelde más buscado del paÃs en este momento. La operación se ejecutó en tres oleadas sucesivas durante la madrugada del 31 de agosto, coordinando aviación militar con inteligencia de campo.
El propio presidente De la Espriella confirmó los resultados en un video difundido en su cuenta de X : “Hemos neutralizado 20 narcoterroristas, capturado cinco y recuperado dos menores”. La comunicación directa en redes sociales, sin intermediarios ni ruedas de prensa formales, ya caracteriza el estilo de este mandatario de derecha dura.
Lo que distingue esta operación de acciones anteriores es su alcance. Tres bombardeos consecutivos en una misma zona y en pocas horas suponen una presión militar sostenida que las disidencias de las FARC no enfrentaban desde hace años. El Guaviare, región históricamente porosa y con fuerte presencia irregular, vuelve a ser escenario central del conflicto armado colombiano.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Fecha de la operación | 31 de agosto de 2026 |
| Lugar | Departamento del Guaviare, sur de Colombia |
| Guerrilleros neutralizados | 20 |
| Capturados | 5 |
| Menores rescatados | 2 |
| Objetivo principal | Iván Mordisco, disidencias FARC |
Un detalle que la opinión pública no debe ignorar : cuatro menores murieron en las dos primeras oleadas de bombardeos, dos de 15 años y dos de 16. Si habÃa menores entre las vÃctimas de la tercera oleada, aún no se sabe con certeza. Esto plantea un dilema ético y operativo que el Gobierno tendrá que enfrentar con más transparencia.
El perfil del nuevo gobierno y su doctrina de seguridad
Abelardo de la Espriella llegó al poder el 7 de agosto de 2026 con un discurso de mano dura que no dejaba margen a la ambigüedad. Cero negociación con el narcoterrorismo, refuerzo de las capacidades militares y alianzas internacionales firmes : esos fueron sus tres ejes desde el primer dÃa.
Para entender cómo financia su actividad el grupo de Iván Mordisco, hay que ver el mapa económico del crimen organizado en Colombia :
- Tráfico de drogas, principalmente cocaÃna con destino a mercados europeos y estadounidenses
- Extorsión sistemática a comerciantes, ganaderos y empresas en zonas de influencia
- MinerÃa ilegal de oro, especialmente en Guaviare, Chocó y Putumayo
Estas tres fuentes de ingresos explican por qué grupos como las disidencias de las FARC logran mantener estructuras armadas, reclutar nuevos combatientes y resistir la presión del Estado durante años. Atacar militarmente sin desarticular estas economÃas ilegales es, francamente, una estrategia incompleta.
De la Espriella también anunció que buscará reforzar la cooperación con Estados Unidos e Israel en materia de inteligencia y tecnologÃa militar. Esta orientación geopolÃtica supone un giro respecto a la polÃtica exterior de su predecesor y posiciona a Colombia en una lÃnea más próxima a Washington en la región.
El mensaje que el presidente lanzó directamente a Iván Mordisco fue contundente : “Estamos detrás de ti, Mordisco… te haré pagar todo el daño que le has hecho a Colombia”. Es una declaración de intenciones que va más allá de la retórica : detrás hay una orden militar activa y recursos desplegados sobre el terreno.
Menores en el conflicto : la herida que no cierra
La presencia de menores en las zonas bombardeadas abre un capÃtulo que ningún gobierno colombiano ha sabido cerrar. los bombardeos en Colombia que han causado vÃctimas menores de edad en operaciones contra las FARC no son un hecho aislado de este mandato : es un patrón recurrente del conflicto armado que exige protocolos especÃficos antes de ejecutar ataques aéreos.
En las dos primeras oleadas del 31 de agosto, cuatro adolescentes perdieron la vida : dos tenÃan 15 años, los otros dos, 16. Pueden haber sido reclutados por la fuerza, pueden haber llegado a las filas guerrilleras por abandono estatal, pero en cualquier caso su muerte cuestiona los procedimientos de verificación previos al bombardeo.
Organismos internacionales de derechos humanos siguen de cerca este tipo de operaciones. La pregunta que el Gobierno colombiano debe responder no es si tiene derecho a combatir a grupos armados ilegales, sino cómo garantiza que los protocolos de distinción entre combatientes y civiles, incluidos los menores, se aplican de forma rigurosa antes de cada ataque.
Lo que sà está claro es que la ofensiva del nuevo Gobierno marca un punto de inflexión. Con 20 guerrilleros neutralizados en una sola operación, es la acción más contundente desde la toma de posesión de De la Espriella. Si esta cadencia se mantiene, el conflicto colombiano entrará en una fase de intensidad que el paÃs no vivÃa desde hace más de una década. La efectividad militar, sin embargo, solo tiene valor sostenido si va acompañada de presencia estatal real en los territorios liberados.
- Sucesor del ’10’ : Colombia define al heredero de James RodrÃguez - septiembre 19, 2026
- Campesinos colombianos rechazan eliminar su identidad laboral - septiembre 15, 2026
- Exmilitar condenado por feminicidio de esposa e hija en Bogotá - septiembre 15, 2026


