Abuso infantil en jardín del ICBF : el caso de Freddy Castellanos

Abuso infantil en jardín del ICBF : el caso de Freddy Castellanos

El caso de Freddy Castellanos ha conmocionado a la comunidad bogotana tras revelarse graves acusaciones de abuso sexual infantil en un jardín del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Las autoridades actúan mientras surgen preguntas sobre cómo pudo ocurrir este caso y qué falló en los sistemas de protección a la niñez. Los embarazos adolescentes representan otra problemática relacionada con la vulnerabilidad infantil en Bogotá, donde aumentaron los embarazos adolescentes en Bogotá: congresista señala responsabilidad a Galán, evidenciando las múltiples dimensiones de la protección infantil en la capital colombiana.

Detención y acusaciones contra el profesor de jardín infantil

El 6 de mayo de 2023, Freddy Castellanos fue capturado en una operación conjunta entre la Fiscalía General de la Nación y la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá. El día siguiente, un juez penal de control de garantías le impuso medida de aseguramiento tras valorar las pruebas presentadas por las autoridades. Las investigaciones revelaron que Castellanos habría abusado sexualmente de al menos tres niños de tres años que estaban bajo su cuidado en el Hogar Infantil Canadá sede F, ubicado en la localidad de San Cristóbal.

Según las denuncias formalizadas, el profesor habría aprovechado su posición como cuidador para someter a los menores a actividades de tipo sexual entre marzo y abril de 2023. Las víctimas mostraron cambios notables en su comportamiento y sufrieron afectaciones físicas y emocionales que alertaron a sus padres, quienes procedieron a reportar los hechos.

El fiscal de la Seccional Bogotá imputó a Castellanos los delitos de:

  • Acceso carnal abusivo con menor de 14 años (agravado)
  • Actos sexuales con menor de 14 años (agravado)
  • Posible exposición de menores a riesgos de salud adicionales

La noticia ha generado profunda indignación, especialmente tras confirmarse que el número de posibles víctimas podría ascender a ocho, según las denuncias de varias familias. Los padres afectados se encontraban devastados frente al jardín infantil mientras procesaban la magnitud de los hechos, intentando comprender cómo sucedió esta tragedia en un lugar que debía garantizar la seguridad de sus hijos.

Perfil del acusado y estrategias de los abusadores

Freddy Castellanos había llegado recientemente al jardín infantil del ICBF sin levantar sospechas. Su perfil discreto y bajo perfil resultó ser, según los expertos, una estrategia deliberada. Según el psicólogo forense Alejandro Ruiz Caicedo, especialista en violencia sexual infantil, “este tipo de personas, en muchas ocasiones, no tiene antecedentes. No gritan, no se exhiben, no se notan.”

Las investigaciones preliminares indican que Castellanos no contaba con antecedentes penales relevantes, salvo dos denuncias que él mismo había interpuesto por robo y lesiones. Esta ausencia de alertas previas es común en los perfiles de abusadores sexuales, quienes suelen cultivar una imagen de confianza para acceder a entornos con niños vulnerables.

Características comunes de abusadores infantiles Estrategias utilizadas
Perfil bajo y discreto Generar confianza en el entorno
Aparentemente afectuosos con niños Ofrecerse voluntariamente para cuidar menores
Sin antecedentes visibles Manipulación emocional de las víctimas
Posiciones de autoridad o cuidado Normalización de comportamientos inapropiados

El experto Ruiz enfatiza: “No parece un impulso aislado si todo ocurrió tal como señalan las autoridades. Para cometer este tipo de actos con varios niños, alguien ha tenido que pasar antes por fases de tanteo, confianza y manipulación.” Esta observación revela el carácter sistemático y calculado de estos comportamientos depredadores.

En Colombia, según estimaciones, uno de cada 50 adultos ha cometido algún tipo de abuso sexual, una cifra alarmante que contrasta con la percepción social de que estos casos son excepcionales. Lo más preocupante es que los agresores suelen ser personas cercanas a los niños: familiares, profesores, vecinos o profesionales de la salud.

Fallas sistémicas en la protección infantil

El caso de Freddy Castellanos evidencia graves deficiencias en los sistemas de protección infantil en Colombia. A pesar de que desde 2018 existe un registro de agresores sexuales, este solo se activa cuando hay condenas previas, permitiendo que potenciales abusadores transiten de una institución educativa a otra sin generar alertas.

La Ley 2205 de 2022 ordenó la creación de unidades especiales para delitos sexuales contra menores, pero la implementación de estas unidades por parte de la Fiscalía sigue pendiente, al punto que el Consejo de Estado estudia un incidente de desacato por este incumplimiento.

Las estadísticas son alarmantes: se registran 54 casos diarios de abuso sexual infantil en Colombia, con un índice de impunidad del 94% en delitos sexuales. Los procesos judiciales pueden extenderse entre cinco y ocho años, lo que refleja la lentitud del sistema judicial para responder a estos delitos.

  1. Ausencia de verificación exhaustiva de antecedentes en la contratación
  2. Falta de implementación de protocolos preventivos en instituciones educativas
  3. Déficit en educación sexual infantil orientada a la autoprotección
  4. Lentitud e ineficacia en los procesos judiciales
  5. Escaso seguimiento psicológico al personal que trabaja con niños

El psicólogo Ruiz Caicedo señala que en países europeos existen programas para detectar posibles agresores desde la infancia y ofrecer ayuda terapéutica a quienes sienten impulsos pero no quieren dañar a nadie. En contraste, Colombia carece de un enfoque preventivo y solo reacciona cuando los niños ya han sido vulnerados.

Enseñanzas y medidas preventivas frente al abuso infantil

Los especialistas enfatizan la importancia de la educación sexual infantil como herramienta de prevención. Enseñar a los niños a nombrar correctamente su cuerpo, distinguir entre caricias apropiadas e inapropiadas y establecer límites puede salvar vidas. Es fundamental creerles cuando reportan situaciones incómodas, ya que en el 97% de los casos donde un niño denuncia un abuso, efectivamente ocurrió algo inapropiado.

Las instituciones educativas deben implementar códigos de ética, pruebas específicas y seguimiento psicológico al personal que trabaja con niños. Las entrevistas laborales deben profundizar más allá de los formularios estándar, indagando en aspectos psicológicos y comportamentales de los candidatos.

Para los padres, es esencial mantener una comunicación abierta con sus hijos, estar atentos a cambios de comportamiento y enseñarles sobre los límites corporales y la importancia de reportar cualquier situación que les genere incomodidad. El caso de Freddy Castellanos debe servir como un llamado de atención para fortalecer los mecanismos de protección infantil en todos los niveles de la sociedad colombiana.

Juan Pérez
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