Ferrari Bogotá : clientes pierden millones sin recibir vehículos

Clientes visitando concesionario Ferrari de lujo con vista urbana

Un Ferrari Roma Spider color Nero DS vale 410.000 dólares. Varios empresarios colombianos pagaron el 25% de esa cifra, es decir, cerca de 500 millones de pesos en anticipos, y hoy no tienen ni el carro ni el dinero. El escándalo lleva casi dos meses gestándose en silencio, pero ya no hay forma de ocultarlo.

Millones pagados por Ferraris que nunca llegaron a Bogotá

Todo ocurrió en una dirección precisa : calle 103 con carrera 19, norte de Bogotá. Allí operaba la vitrina de Ferrari, donde una gerente de ventas recibía a clientes de alto perfil, les presentaba el catálogo completo de modelos y les ofrecía personalizaciones detalladas : vidrios polarizados, acabados exclusivos, configuraciones a medida. Nada hacía sospechar que algo estaba mal.

Los contratos se firmaron. Los anticipos se transfirieron. Según los documentos revisados, algunos clientes cubrieron el 25% del valor total del vehículo, lo que en el caso del Ferrari Roma Spider representaba cerca de 1.700 millones de pesos, cifra que ascendía a 2.000 millones con las personalizaciones incluidas. Las fechas de entrega prometidas apuntaban a mayo de 2026.

Mayo llegó y pasó. “El carro me lo iban a entregar en mayo, pero ya han pasado dos meses y lo único que me dijo el representante legal es que consiguiera abogado para que me devolvieran la plata”, declaró uno de los afectados, quien pidió reserva de su identidad. Una respuesta que, más que tranquilizar, encendió todas las alarmas.

Modelo Precio base (julio 2025) Anticipo aproximado (25%) Con personalizaciones
Ferrari Roma Spider (Nero DS) 410.000 USD / 1.700 M COP ~425 M COP ~500 M COP

El timing también explica por qué el escándalo tardó en salir a la luz. Los carros de lujo de esta categoría se negocian con plazos de entrega de seis meses o más, porque cada país recibe cupos limitados asignados directamente por la fábrica o por regiones. Solo cuando esas fechas empezaron a vencer sin ninguna respuesta, los compradores comenzaron a moverse.

Autos Italianos de Colombia : la empresa con matriz en Panamá y directivos en la mira

Los contratos de compraventa llevan la firma de Henry Ávila Herrera, quien figura como representante legal suplente de Autos Italianos de Colombia S.A., sucursal Colombia. Esta firma actuaba como concesionario autorizado de Ferrari en el país, pero su estructura societaria es más compleja de lo que aparenta : la matriz está radicada en Panamá.

Consultado directamente, Ávila se limitó a señalar que ya no trabaja con la marca, que no ocupa ningún cargo directivo y que tampoco ha sido accionista de la concesión. Una respuesta que deja a los clientes afectados sin un interlocutor claro.

Detrás de la empresa aparecen tres nombres. Según la investigación periodística, los directivos son :

  1. Sergio de la Vega, empresario mexicano.
  2. Erik Stolberg Fernández, también de nacionalidad mexicana.
  3. Jorge Enrique Carvajales Orozco, colombiano, quien fue presidente de Reficar entre 2006 y 2008 y estuvo vinculado al escándalo de sobrecostos en la modernización de esa refinería.

Al cierre del reportaje, Carvajales no había respondido. Otro directivo indicó que consultaría el tema antes de pronunciarse. El silencio institucional contrasta con la urgencia financiera de los compradores.

Ferrari cancela la concesión y envía una carta desde Estados Unidos

Desde junio de 2026, varios clientes recibieron una comunicación oficial firmada por Luca Zanetti, presidente de Ferrari para Norteamérica, con sede en Estados Unidos. El mensaje era directo : Autos Italianos de Colombia ya no forma parte de la red de concesionarios autorizados de la marca.

“A partir del 4 de junio de 2026, ya no forma parte de la red de concesionarios autorizados de Ferrari en Colombia. Estamos en proceso de designar un nuevo representante autorizado para garantizar una representación sostenible y de alta calidad”, reza la carta. Ferrari también aclara que el servicio técnico y las garantías continuarán a través de canales autorizados.

Fuentes del sector automotor de lujo explican que la concesión colombiana hacía parte de un esquema más amplio : Ferrari había entregado la representación a un empresario mexicano que también manejaba el mercado panameño. La cancelación se produjo porque esa concesión fue vendida sin autorización a un empresario salvadoreño, lo que violó directamente los términos del acuerdo con la casa madre italiana.

Para los afectados, sin embargo, la carta plantea más preguntas que respuestas. “Lo que no dice la carta de Zanetti es cómo vamos a recuperar el dinero que ya entregamos, con los intereses acumulados de más de un año”, señaló uno de los compradores.

Qué deben hacer ahora los compradores atrapados en esta situación

Francamente, la postura de quienes firmaron los contratos no puede ser pasiva. Esperar una respuesta voluntaria de los directivos de Autos Italianos de Colombia es una estrategia perdedora, dado el patrón de evasión que muestran hasta ahora.

Lo primero es acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) en Colombia para radicar una denuncia formal por incumplimiento de contrato. Paralelo a eso, dado que la matriz está en Panamá, conviene explorar mecanismos de cooperación jurídica internacional. Un abogado especializado en derecho comercial transfronterizo puede marcar la diferencia entre recuperar el dinero y perderlo definitivamente.

Ferrari, por su parte, tiene responsabilidades que aún no ha asumido públicamente. La marca autorizó a un concesionario que operó durante meses captando dinero de clientes reales, bajo su nombre y con su catálogo. La designación de un nuevo representante en Colombia, que la propia carta de Zanetti anuncia como pendiente, debería ir acompañada de un mecanismo concreto de compensación para quienes pagaron anticipos antes de que la concesión fuera cancelada. Sin ese compromiso explícito, el anuncio corporativo suena vacío frente a los 2.000 millones de pesos que varios compradores tienen congelados sin respuesta.

Luis Rodríguez
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